La influencer Candelaria Ruggeri y el empresario Nicolás Maccari celebraron su boda este sábado en el Palacio Sans Souci, con una fiesta que combinó estilo clásico y detalles modernos.
Este sábado, Candelaria Ruggeri y Nicolás Maccari celebraron su casamiento con una impresionante fiesta en el Palacio Sans Souci, ubicado en la provincia de Buenos Aires. Los novios apostaron por un estilismo clásico y elegante, con guiños modernos que elevaron el conjunto.
Cande Ruggeri deslumbró con un vestido de novia strapless en blanco puro, de silueta princesa, con corset estructurado que resaltó la figura y una falda amplia con caída impecable. El gran protagonista fue el velo extra largo, etéreo y con delicados detalles en el borde, que se extendía varios metros y aportaba dramatismo y romanticismo a cada paso. Llevó el cabello recogido de manera prolija y un maquillaje natural que acompañó la sofisticación del look.
Maccari, por su parte, optó por un clásico esmoquin negro con solapas satinadas, camisa blanca y moño a tono, una elección atemporal que nunca falla. Sumó un boutonniere blanco en la solapa, en sintonía con el vestido de la novia, logrando una imagen armónica y refinada.
Un día antes, en el mismo salón, realizaron una cena prewedding que desbordó elegancia, emoción y detalles pensados al milímetro. Para esa ocasión, los novios impusieron un dresscode en tonos claros que aportó armonía y sofisticación a la velada. Cande Ruggeri lució un vestido blanco etéreo, de escote profundo y transparencias, con detalles de gasa y una falda larga con aberturas que dejaba ver sandalias a tono. Nicolás Maccari apostó por un look en crudo y blanco: camisa, pantalón y calzado en la misma gama.
Entre los invitados se destacaron los padres de la novia. Oscar Ruggeri optó por saco y pantalón beige, remera blanca y zapatillas, combinando formalidad y comodidad. Nancy Otero lució un vestido satinado marfil con detalles de encaje y sandalias doradas. El momento más tierno de la noche llegó con el discurso de Hilda, la abuela de Cande y mamá de Oscar, quien emocionada recordó la primera vez que su nieta le habló de Nicolás. La pequeña Vita, bisnieta de Hilda, fue la mimada de la fiesta, con un pelotero especialmente armado para sus travesuras.
