La administración de Axel Kicillof decidió suspender temporalmente el programa MESA, que beneficiaba a más de dos millones de familias, en medio de un ajuste fiscal y críticas internas.
El gobierno de la provincia de Buenos Aires, encabezado por Axel Kicillof, suspendió por un plazo de 90 días la entrega del Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA). El programa, que alcanzaba a más de dos millones de familias con niños en escuelas públicas, dejó de distribuirse desde mayo.
Hasta abril, el esquema contemplaba la entrega mensual de una caja con nueve productos básicos —entre ellos arroz, harina, aceite, leche y conservas— destinados a complementar la alimentación en hogares vulnerables.
La medida fue justificada por la necesidad de ordenar las finanzas públicas provinciales. El programa implicaba un gasto mensual estimado entre 28.000 y 30.000 millones de pesos, en un contexto donde los ingresos provinciales no logran acompañar el crecimiento del gasto.
Durante su implementación, el programa MESA contaba con un aporte del 40% por parte del Estado nacional, esquema que se interrumpió tras la asunción de Javier Milei. Ese faltante, equivalente a unos 12.000 millones de pesos mensuales, pasó a recaer exclusivamente sobre la Provincia.
La suspensión generó fuertes tensiones dentro del peronismo bonaerense. El senador Mario Ishii calificó la medida como un “ajuste con la comida de los pobres”, mientras que sectores cercanos a Máximo Kirchner también expresaron críticas. Intendentes del conurbano manifestaron su preocupación por el impacto social y trasladaron sus quejas al Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, al que responsabilizan por la quita de fondos nacionales.
