La cotización del barril de crudo descendió por debajo de los 90 dólares, en respuesta a la reanudación del tráfico marítimo en un punto clave para el comercio global de hidrocarburos.
El precio del barril de petróleo registró una importante caída, rompiendo el piso de los US$90 para ubicarse en la zona de los US$89,5. El desplome, que alcanzó un 10% en la cotización del crudo Brent, responde de manera directa a la confirmación de la reapertura del Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial de hidrocarburos.
La noticia llega tras semanas en las que el barril había trepado hasta los US$120, durante el pico del conflicto en Medio Oriente. La distensión se produjo en un marco de alto al fuego que redujo drásticamente el «riesgo de suministro» que mantenía en vilo a las principales economías. Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial, lo que lo convierte en un paso estratégico para la oferta global.
El anuncio formal fue realizado por el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien a través de sus redes sociales confirmó que, en sintonía con el cese de hostilidades entre Israel y el Líbano, el paso quedaba habilitado para todos los buques mercantes. El tránsito se realizará siguiendo las directrices de la Organización Portuaria y Marítima de Irán y la apertura se mantendrá vigente durante el periodo que dure el alto el fuego.
Más allá de la reapertura física del canal, analistas de Wall Street y Londres atribuyen la caída del precio a un cambio en las expectativas geopolíticas. La confirmación de que Estados Unidos e Irán han iniciado gestiones para entablar una mesa de negociación formal ha eliminado gran parte de la incertidumbre que inflaba el valor del barril. El mercado ya no solo descuenta que habrá petróleo disponible, sino que comienza a apostar por un cierre definitivo de las hostilidades que permita estabilizar los costos logísticos y de seguros, los cuales se habían disparado durante el bloqueo.
