El brote de ébola en el este de la República Democrática del Congo y Uganda suma 43 fallecidos y 263 casos confirmados, según el último balance oficial.
El brote de ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo y se ha extendido a Uganda registra 43 muertos y 263 casos confirmados, con más de 1.100 sospechosos bajo investigación, según el balance publicado este domingo por Jean Kaseya, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC). Kaseya difundió las cifras en el Financial Times y señaló que la crisis constituye una prueba para los países afectados, su institución y la Unión Africana.
Kaseya indicó que los combates entre el ejército congoleño y grupos rebeldes han desplazado a la población a través de fronteras con Uganda, lo que acelera la dispersión viral. Los sistemas sanitarios se encuentran saturados y para la cepa Bundibugyo no existe vacuna ni tratamiento aprobados.
La Organización Mundial de la Salud declaró el brote como emergencia de salud pública de importancia internacional el 17 de mayo, doce días después de ser alertada. Fue la primera vez que su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, activó esa categoría sin convocar previamente un Comité de Emergencias. El Comité, reunido al día siguiente, respaldó el diagnóstico.
El ministro de Salud, Roger Kamba, que compartió con Tedros la rueda de prensa del sábado, estimó entre cuatro y seis meses para contener la epidemia. Ituri concentra la mayoría de los casos, mientras Kivu Norte suma alrededor de veinte y Kivu Sur solo uno.
Este es el decimoséptimo brote de ébola en la República Democrática del Congo desde que el virus fue identificado en 1976. El anterior, causado por la cepa Zaire en Kasai, se cerró en diciembre de 2025 tras 64 casos y 45 muertos. Uganda cerró su frontera con el Congo el 27 de mayo.
Sin vacuna ni antiviral, la contención depende del rastreo de contactos, aislamiento temprano y movilización comunitaria.
