El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que Irán nunca poseerá un arma nuclear, en el marco de las negociaciones diplomáticas con Teherán para poner fin al conflicto bélico.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que Irán “nunca tendrá un arma nuclear”, en medio de las negociaciones abiertas entre Washington y Teherán para intentar cerrar un acuerdo que permita poner fin a la guerra.
“Estos hombres y mujeres extraordinarios dieron su vida para garantizar que el principal Estado patrocinador del terrorismo del mundo nunca tenga un arma nuclear. Y no la tendrá. Nunca la tendrá, se lo aseguro”, afirmó Trump frente a miembros de las Fuerzas Armadas, familiares de caídos y funcionarios de su gobierno.
Las declaraciones del presidente llegan en un momento especialmente delicado para las conversaciones entre ambos países. Estados Unidos e Irán mantienen contactos diplomáticos intensificados en las últimas semanas para intentar alcanzar un entendimiento que permita reducir las tensiones regionales y avanzar hacia el fin de la guerra.
Uno de los principales puntos de debate gira alrededor del programa nuclear iraní. Según versiones conocidas en Washington, el borrador de entendimiento incluiría medidas vinculadas a la reapertura del estrecho de Ormuz y al alivio parcial de sanciones económicas, pero dejaría para una etapa posterior cualquier negociación sobre las capacidades nucleares de Irán.
Ese escenario provocó cuestionamientos dentro del propio Partido Republicano. Sectores aliados de Trump consideran que cualquier acuerdo con Teherán debe incluir garantías inmediatas y verificables sobre el desarrollo nuclear iraní.
Trump buscó responder indirectamente a esas críticas durante su discurso en Arlington al insistir en que el objetivo central de su administración sigue siendo impedir que Irán obtenga armamento nuclear.
El Memorial Day, celebrado cada último lunes de mayo en Estados Unidos, conmemora a los militares fallecidos en servicio. La fecha suele estar dedicada a homenajes vinculados a las guerras mundiales, Corea, Vietnam, Irak y Afganistán, pero este año la ceremonia estuvo inevitablemente atravesada por la guerra con Irán, iniciada tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes en febrero.
Desde entonces, el conflicto alteró el equilibrio político y militar en Medio Oriente, afectó el comercio energético global y provocó una escalada diplomática regional. Además de las operaciones militares, Washington impulsó una estrategia de presión política destinada a reorganizar alianzas en la región.
En paralelo a las negociaciones con Teherán, Trump planteó la posibilidad de ampliar los Acuerdos de Abraham, los pactos promovidos para normalizar las relaciones entre Israel y países árabes.
En una publicación difundida este lunes, el presidente afirmó que varias naciones musulmanas deberían sumarse a esos acuerdos como parte de un nuevo esquema regional vinculado al fin de la guerra.
“Debería ser obligatorio que todos estos países, como mínimo, firmen simultáneamente los Acuerdos de Abraham”, escribió.
Trump mencionó conversaciones con líderes de Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Jordania, Turquía, Bahréin y Pakistán. Incluso sugirió que Irán podría integrarse eventualmente al marco diplomático impulsado por Washington.
Sin embargo, especialistas en política internacional consideran poco probable una expansión rápida de esos acuerdos debido a las rivalidades regionales y a las tensiones aún abiertas por la situación palestina y la guerra reciente. Mientras continúan las negociaciones con Irán, la Casa Blanca intenta combinar presión militar, diplomacia y reconfiguración de alianzas para sostener su estrategia en Medio Oriente.
(Con información de EFE y AFP)
