Un evento artístico y religioso convocó a miles de personas en el centro porteño para recordar al Papa Francisco, combinando música electrónica y mensajes de fe.
En la noche del sábado, la Plaza de Mayo de Buenos Aires fue el escenario de un homenaje al Papa Francisco, al cumplirse casi un año de su fallecimiento. El evento, bajo el lema «Todos, todos, todos», fue encabezado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido internacionalmente como el «Cura DJ».
La convocatoria reunió a una multitud estimada en 120.000 personas, que llenaron la plaza y las avenidas cercanas. Asistieron familias, grupos parroquiales, religiosas y jóvenes, en una experiencia que el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, describió como una forma de «evangelización 2.0».
El show comenzó a las 20:00 horas en un escenario frente al Cabildo, iluminado con una cruz gigante y proyecciones de arte sacro. El set musical del padre Peixoto consistió en una mezcla de Techno y Progressive House, integrando fragmentos de oraciones como el Padre Nuestro y el Ave María, procesados con efectos de sonido. También se escucharon frases grabadas del Papa Francisco, como «¡Hagan lío!» y «No se metan en la cola de la historia, sean protagonistas».
En su presentación, el DJ incluyó versiones adaptadas de canciones de artistas como Queen y Bad Bunny, incorporando mensajes religiosos en sus letras. Pantallas gigantes ubicadas en Diagonal Norte y Avenida de Mayo permitieron seguir el espectáculo a quienes no pudieron acceder al sector central de la plaza.
El padre Guilherme Peixoto, originario de Portugal y ex capellán militar, utiliza la música electrónica como un medio para conectar con las nuevas generaciones. «No estoy para ser una estrella, sino para que la música sea el puente entre Dios y los que están bailando», expresó.
Durante el evento, el arzobispo García Cuerva anticipó una posible visita del sucesor del Papa Francisco, León XIV, a la Argentina antes de fin de año. La actividad fue coordinada por la Fundación Miserando y finalizó en un clima descrito como de paz y esperanza.
