Masud Pezeshkian afirmó que cualquier pacto con Washington dependerá de la decisión de Mojtaba Khamenei y que Irán no renunciará al desarrollo de tecnología nuclear.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, declaró el domingo que la aprobación final de cualquier acuerdo con Estados Unidos para resolver el conflicto bilateral corresponde al líder supremo, Mojtaba Khamenei. Pezeshkian reiteró que Teherán no abandonará su derecho a desarrollar tecnología nuclear.
La mención de Pezeshkian a Khamenei renovó interrogantes sobre el paradero y la salud del líder supremo, quien no ha sido visto ni escuchado en público desde que asumió el cargo tras el ataque aéreo del 28 de febrero, atribuido a Estados Unidos e Israel, que causó la muerte de su padre, Ali Khamenei. Desde entonces, los medios estatales iraníes han divulgado comunicados escritos atribuidos al líder de 56 años, sin imágenes ni apariciones verificables, lo que ha generado especulaciones sobre su capacidad de gobierno.
Las declaraciones ocurren en un contexto de intensificación de las negociaciones entre Washington y Teherán. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló desde India que se registraron “avances significativos, aunque no definitivos” en las conversaciones y sugirió que podrían conocerse “buenas noticias en las próximas horas”. El presidente Donald Trump afirmó el sábado en redes sociales que el acuerdo estaba “en gran medida negociado”.
Pezeshkian manifestó disposición a ofrecer “garantías al mundo de que no buscamos armas nucleares” y que Irán no pretende desestabilizar la región, pero subrayó que los negociadores no cederán en lo que definió como la dignidad del país.
Según funcionarios regionales consultados por The Associated Press bajo condición de anonimato, el acuerdo en negociación incluiría la entrega del uranio altamente enriquecido iraní, con detalles y plazos a definir en un período de 60 días posterior a la firma. Parte del material sería diluido y el resto transferido a un tercer país, posiblemente Rusia. Irán posee actualmente 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel cercano al de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El acuerdo también contempla la reapertura gradual del Estrecho de Ormuz, cuyo cierre desde el inicio del conflicto ha afectado el suministro energético global. En tiempos de paz, el estrecho canaliza un quinto de las exportaciones mundiales de petróleo. A cambio, Estados Unidos levantaría su bloqueo naval de los puertos iraníes y otorgaría exenciones de sanciones para la venta de petróleo iraní. La liberación de fondos iraníes congelados en el exterior también formaría parte de las negociaciones durante el período de 60 días.
Líderes europeos celebraron los avances. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, saludó el “progreso hacia un acuerdo”, mientras que el primer ministro británico, Keir Starmer, prometió trabajar con “socios internacionales para aprovechar este momento”.
El acuerdo en negociación incluiría el fin de las hostilidades entre Israel y Hezbollah en Líbano, aunque funcionarios israelíes expresaron preocupación por la capacidad del gobierno libanés de desarmar al grupo. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, advirtió a Trump que Israel se reserva libertad de acción contra amenazas en todos los frentes, incluido el libanés.
El conflicto comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel bombardearon Irán. Un alto el fuego entre Washington y Teherán rige desde el 7 de abril, aunque ambas partes han intercambiado fuego en ocasiones. En Líbano, donde rige un cese de hostilidades desde el 17 de abril, los combates continuaron en el sur del país.
Pezeshkian instó a las instituciones iraníes, incluida la televisión pública, a respaldar “con una sola voz coherente” las decisiones que se adopten en el plano diplomático. “Si todos nos movemos juntos bajo la dirección del líder supremo y mantenemos la cohesión nacional, los enemigos jamás podrán lograr sus objetivos”, concluyó.
