La movilización encabezada por la Central Obrera Boliviana y sectores campesinos intentó llegar a Plaza Murillo; la fuerza pública empleó gases lacrimógenos para impedir el avance.
La tensión social escaló este viernes en Bolivia, luego de que una movilización encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB) y sectores campesinos intentara avanzar hacia la Plaza Murillo, en el centro de La Paz, donde se encuentra el Palacio de Gobierno. La Policía respondió con gases lacrimógenos para impedir el paso.
Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. La marcha descendió desde la zona de la Ceja de El Alto y derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los incidentes se extendieron por varias calles linderas a Plaza Murillo, mientras los efectivos lograban hacer retroceder a los manifestantes. La situación se da pocos días después de otro episodio similar el lunes pasado, cuando una movilización impulsada por la COB y organizaciones campesinas había intentado ingresar al mismo sector.
En paralelo, el presidente Paz convocó a distintos sectores a una mesa de diálogo. “Invitamos a todo el país al diálogo porque es tiempo de superar las divisiones históricas. La Patria está por encima de toda ideología”, expresó a través de redes sociales.
Por otro lado, el secretario de Justicia de la Federación de Campesinos, Severo Marca, responsabilizó al Gobierno por el fracaso de un posible acercamiento. “No hay sinceridad en el pedido de diálogo. La población estaba aceptando el diálogo con mediadores, como la Iglesia Católica y el Defensor del Pueblo, pero el mismo Gobierno ha fregado porque, en vez de dar un mensaje reconciliador, ha dicho que no se va a reunir con vándalos”, afirmó.
En medio de la crisis, el presidente Paz anunció el miércoles un “reordenamiento” de su gabinete y la creación de un consejo económico y social, mientras continúan las protestas y los bloqueos que ya dejaron 127 detenidos y decenas de heridos tras los enfrentamientos. “Desde el Gobierno les quiero anunciar que vamos a reorganizar el Gabinete, porque el presidente no puede estar en todos lados”, afirmó Paz. Sostuvo que el Ejecutivo necesita funcionarios “más ágiles y cercanos”.
El mandatario también intentó enviar una señal de apertura política: “El reclamo es ‘queremos ser parte de la toma de decisiones’ y el Gobierno una vez superado ciertos espacios, como estabilizar la economía, es que tiene que ser un Gobierno de todos los bolivianos”. Defendió el rumbo de su gestión y aseguró que Bolivia atraviesa una etapa de transformación institucional y política. “Bolivia vive un punto de inflexión, un cambio de convivencia y de cómo el Estado y la democracia se desarrolla en el país”, sostuvo.
Además, reivindicó los primeros meses de su administración: “En estos seis meses hemos estabilizado la economía, la funcionalidad de una institución como el Banco Central y entablamos diálogo con sectores”. Reconoció que parte de las demandas arrastran años sin resolución: “Son reclamos acumulados, por ejemplo, de la minería. Son pedidos de hace 10 años atrás”, concluyó.
