El futbolista paralímpico santiagueño, con participación en Río 2016 y varios mundiales, contó la difícil situación económica que enfrenta la selección argentina de Fútbol 7 a semanas de la cita en Estados Unidos.
Mariano Cortés, destacado deportista paralímpico oriundo de Santiago del Estero, compartió en diálogo con La Mañana de Info la crítica situación que atraviesa el equipo nacional de Fútbol 7 de cara al Mundial de Estados Unidos, programado para octubre de este año. Con una trayectoria que incluye los Juegos Paralímpicos de Río 2016 y competencias en Países Bajos, España, Canadá y Brasil, Cortés explicó que, pese a estar clasificados, la falta de fondos los deja “prácticamente fuera” de la competencia.
El futbolista, que convive con una hemiparesia derecha de nacimiento, destacó el rol fundamental del deporte y la rehabilitación en su vida. “Sin la rehabilitación, mi discapacidad sería mucho más notoria; incluso estuve cerca de quedar en silla de ruedas si no me operaban a tiempo para unir los tendones”, relató. Su camino en el alto rendimiento comenzó casi por casualidad en la escuela secundaria, cuando un docente lo invitó a los Juegos Evita, donde se consagró campeón nacional en atletismo antes de volcarse al fútbol.
Sin embargo, el presente deportivo está marcado por la incertidumbre económica. Cortés señaló que la Secretaría de Deportes de la Nación no cubriría la totalidad de los costos de pasajes y visas. “Nos dieron a entender que no había más fondos. La delegación es de 20 personas y nos faltan unos 80 mil dólares para competir. Estamos haciendo campañas pidiendo ayuda a la gente, aunque sabemos que la situación del país es muy difícil”, lamentó.
La preocupación no es solo por el torneo actual, sino por la continuidad de la disciplina en el país. Cortés advirtió que, si Argentina no participa, el Fútbol 7 corre el riesgo de desaparecer a nivel nacional, ya que las becas y apoyos dependen de los logros obtenidos. “A los deportistas paralímpicos nos cuesta el doble conseguir marcas y ayuda. Hoy cobramos una beca de 600 mil pesos, pero cada uno tiene su trabajo y sus estudios porque no se puede vivir solo de esto. Me duele sobre todo por los chicos más jóvenes que recién empiezan y ven cómo se les corta su sueño”, expresó.
A sus 30 años, el santiagueño proyecta su futuro fuera de las canchas: está terminando el secundario y planea realizar el curso de director técnico y estudiar psicología deportiva. Finalmente, recordó que durante muchos años contó con apoyo local para costear viajes, aunque en este último periodo la ayuda se ha vuelto esquiva, lo que lo lleva a pensar que el próximo mundial podría ser su última competencia profesional si logran conseguir el financiamiento necesario.
