La tradicional caminata hacia la histórica Cruz de Matará reunió a jóvenes de distintas parroquias de la provincia en un fin de semana de fe, encuentro y actividades comunitarias.
Más de 200 jóvenes de distintas comunidades parroquiales de Santiago del Estero participaron en la tradicional peregrinación hacia la Cruz de Matará, una reliquia catequística que data de 1594. La movilización comenzó el viernes 1 de mayo, cuando columnas partieron desde sus respectivas parroquias rumbo a la localidad de Matará.
Durante la noche, los jóvenes caminaron hasta llegar al templo que resguarda la emblemática Cruz. El sábado se desarrollaron encuentros catequísticos, la celebración de la Eucaristía, momentos de adoración, espacios recreativos y el compartir con la comunidad local.
El domingo 3 de mayo, día central de la festividad, una multitud de fieles de Matará y localidades vecinas participó de la procesión desde el ingreso al pueblo hasta el predio del templo parroquial. Allí se celebró la Santa Misa al aire libre y se administró el sacramento de la Confirmación a numerosos adolescentes y jóvenes.
En el marco de la celebración, monseñor José Luis Corral invitó a los presentes a contemplar la Cruz como el signo supremo del amor de Cristo. “En un mundo que muchas veces hiere y confunde, especialmente a los jóvenes, la fe se presenta como el verdadero antídoto contra el miedo y la tristeza”, expresó.
La peregrinación, que se consolida año tras año, se proyecta como un envío misionero: un llamado a llevar el mensaje de Jesús a cada ámbito cotidiano. Los jóvenes cerraron la jornada con una oración que sintetiza el espíritu del encuentro: “Jesús de Matará, no queremos soltarte. Conducinos por tu Cruz hacia la vida plena, y hacé de nosotros testigos de tu amor en medio del mundo”.
