Un mensaje de humildad y servicio que trasciende el tiempo, con enseñanzas aplicables a la vida cotidiana en nuestra provincia.
En un contexto de reflexión y espiritualidad, se recuerdan las palabras de Jesús tras lavar los pies a sus discípulos: «Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican». Esta enseñanza, que resalta la importancia de la humildad y el servicio desinteresado, invita a los santiagueños a valorar las acciones cotidianas que fortalecen los lazos comunitarios.
El mensaje también advierte sobre la traición y la necesidad de estar preparados: «Les digo esto desde ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, crean que Yo Soy». Una invitación a la confianza y a la fe en medio de las adversidades.
Finalmente, se destaca la conexión entre el servicio y la recepción del mensaje: «El que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió». Una reflexión sobre la responsabilidad de acoger a quienes trabajan por el bien común, aplicable tanto en el ámbito espiritual como en el social y político de nuestra región.
