Un pasaje bíblico menciona la práctica de imponer las manos sobre los enfermos como un acto de fe que, según la creencia, puede llevar a la curación.
De acuerdo con un texto de la tradición cristiana, se relata que Jesús instruyó a sus seguidores: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».
El pasaje concluye señalando que, tras decir estas palabras, Jesús fue llevado al cielo y sus discípulos fueron a predicar por todas partes, mientras que, según la narración, el Señor confirmaba su palabra con milagros.
