Un fragmento del Evangelio de Juan, que forma parte de las lecturas litúrgicas, destaca la metáfora de Jesús como el ‘pan de Vida’ y genera reflexiones en la comunidad.
En un pasaje del Evangelio según San Juan, se recogen unas palabras atribuidas a Jesús de Nazaret: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí».
El texto continúa: «Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera».
Finaliza con la afirmación: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».
Este fragmento es objeto de lectura, estudio y reflexión en diversos ámbitos religiosos y culturales de la provincia.
