Las autoridades meteorológicas del país emitieron un aviso especial de alto riesgo, advirtiendo que la probabilidad de un nuevo gran sismo ha aumentado significativamente.
La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió este lunes un aviso especial de alto riesgo que ha puesto al país en máxima alerta. Los expertos advierten que la probabilidad de que ocurra un nuevo terremoto de gran magnitud (megaterremoto) es significativamente más alta tras el sismo de 7.7 que sacudió el norte del archipiélago.
Esta advertencia no es una predicción exacta, pero sí un llamado urgente a la preparación masiva, ya que el reciente temblor frente a las costas de Iwate podría ser el precursor de un evento sísmico de escalas devastadoras. Tras el fuerte movimiento, los especialistas detectaron una dinámica preocupante en las placas tectónicas del Anillo de Fuego del Pacífico.
El aviso especial subraya que «la posibilidad de que ocurra otro gran terremoto es relativamente más alta que en tiempos normales», explicaron las autoridades meteorológicas. El epicentro en aguas del Pacífico se encuentra en una región históricamente capaz de generar sismos de magnitud superior a 8 o 9 grados.
Se registraron múltiples réplicas superiores a magnitud 5, lo que refuerza la teoría de que la tensión acumulada en las fallas aún no se ha liberado por completo. El secretario jefe del gabinete, Minoru Kihara, confirmó que, si bien el sismo de 7.7 no dejó víctimas ni daños mayores, el riesgo de lo que viene es lo que realmente preocupa al Estado.
«Les pedimos que tomen medidas para prepararse, basándose en el principio de que ustedes son responsables de su propia seguridad», advirtieron las autoridades en cadena nacional. El gobierno instó a los ciudadanos, especialmente en el litoral norte y zonas cercanas a Tokio, a identificar las rutas de evacuación hacia lugares altos y asegurar muebles y objetos pesados en sus hogares.
La advertencia de un megaterremoto reaviva el trauma del 11 de marzo de 2011, cuando un sismo de 9.1 seguido de un tsunami cobró la vida de más de 18 mil personas. Japón ha reforzado sus sistemas de defensa desde entonces, pero los expertos coinciden en que la naturaleza puede superar cualquier infraestructura. Por ahora, el monitoreo es constante y la alerta preventiva se mantiene vigente.
