La vicepresidenta Villarruel otorgó un adicional a empleados del Senado, medida criticada por el sector de Karina Milei. Desde el entorno de la vicepresidenta destacan ajustes previos y la necesidad de retener personal calificado.
La vicepresidenta Victoria Villarruel firmó un decreto para otorgar un adicional por módulos a aproximadamente 2.500 empleados del Senado de la Nación. La medida, que impacta en las categorías más bajas del escalafón con sueldos brutos que van de $1.336.931 a $2.698.531, generó un rechazo inmediato en el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El conflicto se produjo en un contexto donde el presidente Javier Milei reiteraba su compromiso con la reducción del gasto público. Desde el entorno de la vicepresidenta explicaron que el incremento busca corregir un «achatamiento» histórico de la pirámide salarial y frenar una ola de posibles renuncias de personal técnico calificado cuyos haberes habían quedado rezagados.
La diputada Lilia Lemoine calificó la medida como un acto de «populismo» en sus redes sociales. En respuesta, desde el Senado destacaron una reducción del gasto de $21.000 millones, la baja de 974 agentes y un proceso de retiros voluntarios que redujo la dotación de 5.000 a menos de 3.900 trabajadores en lo que va del año.
Lejos de quedar como una disputa aislada, el ala de Villarruel contraatacó señalando una situación similar en la Cámara de Diputados, presidida por Martín Menem. Según trascendió, allí se habrían acordado subas jerárquicas que incluyen un 20% para directores, 16% para subdirectores y 12% para jefes de departamento, adicionales al 11,5% ya pactado en paritarias generales. Desde el entorno de Menem justificaron estos movimientos argumentando que los cargos jerárquicos llevaban dos años con sueldos congelados, lo que provocaba distorsiones salariales.
