Un mensaje privado de la joven a su abogado, difundido tras su muerte, detalla acusaciones de violencia física, digital y sexual contra su expareja. El caso reaviva el debate sobre la protección estatal.
El fallecimiento de Shadya Verónica Altamirano en la ciudad de Pinto trascendió el ámbito policial y reavivó el debate sobre la respuesta del Estado ante la violencia digital y de género. En las últimas horas se conoció el contenido de un chat en el que la joven relataba a su abogado haber sufrido, por parte de su expareja Julio Ganem, difusión no consentida de material íntimo, amenazas y hechos que calificó como violación.
En el mensaje, Altamirano, abogada y profesora de danza, detallaba: «…ahí también puse violencia sexual, porque sí hubo violación. Cuando le dije que no quería tener más relaciones me forzó». Además, afirmaba poseer fotografías de lesiones que, según su relato, el hombre le habría causado. «Me muerde y me deja marcado para que otro me vea y no se ‘encame’ conmigo», expresaba. En otro fragmento añadía: «Me mordía pero después me pedía perdón y lo perdonaba».
Shadya Altamirano fue hallada sin vida el pasado 11 de abril. Un mes antes, el 1 de marzo, había radicado una denuncia formal contra su expareja por amenazas y difusión de material sexual sin consentimiento. Trascendido el caso, la Fiscalía emitió un comunicado indicando que se le ofreció a la víctima un botón antipánico, el cual ella rechazó, y que se dictaron medidas judiciales de restricción para el acusado. El comunicado oficial, publicado en el sitio web del Ministerio Público, ya no se encuentra disponible.
