Un análisis del relato evangélico que narra cómo Jesús alimentó a una multitud, un episodio que ha sido objeto de interpretación y reflexión a lo largo de la historia.
El Evangelio según San Juan (6,1-15) relata un episodio conocido como la multiplicación de los panes y los peces. Según el texto, Jesús, tras cruzar el mar de Galilea, fue seguido por una gran multitud atraída por sus enseñanzas y actos. Al ver a la gente, planteó a sus discípulos la cuestión de cómo alimentarlos, a lo que Felipe respondió que los recursos económicos serían insuficientes.
Andrés, otro discípulo, mencionó que un niño presente tenía cinco panes de cebada y dos pescados. Jesús procedió entonces a distribuir este alimento entre la multitud, que según el relato estaba compuesta por unos cinco mil hombres. Tras la distribución, sobraron doce canastas con los pedazos que no se consumieron.
Este hecho generó una reacción entre los presentes, quienes, según el evangelista, exclamaron: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo». Ante esta manifestación, el relato concluye indicando que Jesús se retiró solo a la montaña, al percibir que la multitud pretendía proclamarlo rey.
El pasaje es uno de los milagros más conocidos de los evangelios y ha sido ampliamente estudiado y representado en el arte y la cultura occidental.
