Una resolución para obligar a la retirada de tropas, salvo autorización expresa del Congreso, no logró superar el voto en la cámara alta, manteniendo el debate sobre los límites constitucionales del poder ejecutivo en conflictos armados.
El Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles, por cuarta vez desde el inicio de las hostilidades con Irán, una resolución que habría obligado al presidente Donald Trump a retirar las fuerzas armadas del conflicto, a menos que el Congreso autorizara expresamente su continuación. La votación concluyó con 47 votos a favor y 52 en contra.
En esta ocasión, el republicano Rand Paul se sumó a los demócratas a favor de la medida, mientras que el demócrata John Fetterman votó junto a la mayoría republicana en contra. Este resultado continúa un patrón observado desde que Trump ordenó los primeros ataques el 28 de febrero: el respaldo mayoritario de su partido, aunque con matices y plazos en discusión.
El marco legal del debate es la Ley de Poderes de Guerra de 1973. Esta norma, surgida tras la guerra de Vietnam, establece que el presidente debe obtener autorización del Congreso para continuar operaciones militares pasados 60 días desde la notificación formal del despliegue. Trump notificó el 2 de marzo, por lo que el plazo legal vence el 1 de mayo. La ley permite una prórroga de 30 días adicionales solo si el presidente certifica por escrito que es necesario para una retirada segura. Hasta la fecha, el Congreso no ha aprobado ninguna autorización de uso de la fuerza para este conflicto.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, se mostró elusivo en sus declaraciones. Afirmó sentirse «bastante bien con lo que las fuerzas militares han logrado» en Irán, pero reconoció que la administración necesita «un plan para acabar con esto». Thune también señaló otro momento decisivo próximo: la solicitud de fondos para la guerra, que la Casa Blanca aún no ha remitido al Congreso.
Según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, el costo del conflicto asciende ya a cerca de 30.000 millones de dólares. «Ese será el gran voto», resumió al respecto el senador republicano Jim Lankford, de Oklahoma.
