La histórica marca de calzado cesará su fabricación local a fin de mes, desvinculando al personal restante. La empresa argumenta pérdidas económicas y cambios en el mercado para justificar su reconversión como importadora.
La empresa John Foos anunció el cierre definitivo de su planta de producción ubicada en San Isidro, provincia de Buenos Aires, previsto para antes de finalizar abril. La firma, reconocida por sus zapatillas en la década de los 90, dejará de fabricar localmente para importar productos terminados desde países asiáticos como Tailandia y Vietnam.
Según informó la compañía, la decisión responde a una reestructuración interna necesaria ante un balance con pérdidas y una caída en el consumo. La plantilla, que en 2023 contaba con 400 trabajadores, se había reducido a 50 empleados, quienes serán ahora desvinculados. La empresa ofreció acuerdos indemnizatorios que representarían entre el 60% y el 70% del total legal.
Desde la firma señalaron que la apertura de importaciones y los menores costos de producción en el exterior hicieron inviable mantener la manufactura local. La empresa continuará operando bajo la razón social Flingday S.A., manteniendo en el país una estructura administrativa mínima para la comercialización.
El caso de John Foos se enmarca en un contexto industrial complejo. Según datos oficiales del primer bimestre de 2026, el rubro de textiles, prendas de vestir y calzado registra una caída interanual acumulada superior al 22%. Otras empresas de diversos sectores han anunciado procesos similares de reconversión, reduciendo la producción local para incrementar las importaciones de productos terminados.
Este movimiento refleja un cambio significativo en el panorama productivo nacional, donde factores como los costos locales y las condiciones del mercado internacional están impulsando la redefinición de las estrategias de muchas marcas históricas.
