Las obras en el circuito de Buenos Aires progresan mientras se analizan las complejas negociaciones para incluir un Gran Premio en el calendario internacional, en un contexto de alta competencia y plazos ajustados.
Las obras de remodelación en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez de Buenos Aires avanzan desde hace un mes y medio, con un 10% de ejecución y dentro de los plazos previstos. En paralelo, progresan las conversaciones para el posible regreso del Gran Premio de Argentina a la Fórmula 1. El principal desafío es encontrar un espacio en un calendario ya saturado, con un límite de 24 carreras por temporada y la mayoría de los circuitos con contratos vigentes a largo plazo.
La competencia por ingresar al calendario es intensa, con al menos veinte países interesados. Cada nueva sede debe comprometerse a contratos de al menos cinco años y pagar un canon mínimo cercano a los 30 millones de dólares por carrera. En el caso argentino, el aspecto económico no parece ser la limitación principal, gracias al interés de sponsors y promotores, sumado al impulso generado por pilotos como Franco Colapinto.
Una posible oportunidad podría surgir por factores externos, como la inestabilidad en Medio Oriente, que ya ha afectado la programación de algunas carreras. Ante este escenario, desde Buenos Aires se evalúa acelerar la remodelación completa del autódromo para obtener la homologación de Grado I de la FIA, requisito indispensable para albergar una carrera de Fórmula 1. La decisión de avanzar con la construcción integral del circuito, incluyendo nuevas instalaciones, se tomaría en los próximos días.
Otra alternativa, aunque más compleja, sería negociar una rotación de fechas con países como Brasil o México. Mientras tanto, la estrategia también incluye posicionar al autódromo como sede de otras competencias internacionales, como el Mundial de Resistencia (WEC) y el MotoGP, que ya tiene contrato para los años 2027 a 2030.
Con estas acciones, Buenos Aires se encamina a contar con uno de los autódromos más modernos de Sudamérica. No obstante, el regreso de la Fórmula 1, aunque más cercano que en años anteriores, sigue siendo un objetivo a mediano plazo, sujeto a la evolución del calendario internacional y la finalización exitosa de las obras.
