El presidente brasileño destacó la incertidumbre sobre la duración del conflicto y detalló las acciones de su gobierno para evitar que las consecuencias económicas impacten en los ciudadanos.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró este jueves que desconoce cuándo acabará el conflicto en Medio Oriente, pero reafirmó que su Gobierno no permitirá que las consecuencias económicas recaigan sobre la población brasileña.
En declaraciones a medios, el mandatario cuestionó las expectativas sobre la duración del conflicto, subrayando la incertidumbre en torno a su desenlace. «El dato concreto que puedo decir, es que estamos haciendo todo el esfuerzo posible para no permitir que la guerra irresponsable de Irán llegue al bolsillo del pueblo», enfatizó.
Lula da Silva continuó: «No vamos a permitir que el precio internacional llegue al bolsillo del camionero, que llegue al pueblo, al bolsillo del ama de casa. Por eso estamos tomando muchas medidas. Estamos con un proceso de fiscalización muy serio en Brasil».
El presidente advirtió sobre maniobras especulativas en el mercado interno de combustibles y anunció el refuerzo de controles para evitar abusos en los precios, señalando que fuerzas de seguridad están involucradas en tareas de fiscalización.
Abordó también la necesidad de fortalecer la capacidad productiva nacional y mencionó la posibilidad de que Petrobras adquiera de nuevo una refinería en Bahía. Explicó la dependencia parcial de las importaciones de diésel, lo que expone al país a los precios internacionales, y detalló la implementación de exenciones de impuestos y subsidios para contener los aumentos del combustible.
