Una investigación que analizó imágenes satelitales durante 38 años identifica el retroceso o avance irreversible de cuerpos de agua en todo el planeta, incluyendo herramientas para medir su profundidad.
Las orillas del embalse Amistad, en la frontera entre Estados Unidos y México, han retrocedido varios metros en la última década. Según la NASA, este caso es parte de una tendencia global que ahora puede medirse con precisión inédita. El reto científico radica en distinguir las alteraciones permanentes de aquellas que son estacionales o esporádicas.
«El conjunto de datos está mostrando, para cada ubicación del planeta, las áreas donde el agua avanzó o retrocedió y el año de ese cambio», explicó Gustavo Willy Nagel, investigador principal del estudio. Para lograrlo, se emplearon dos algoritmos que analizan el color y la reflectancia del agua en imágenes satelitales, identificando cambios que no se revirtieron en casi cuatro décadas de observación.
Paralelamente, un equipo de la Texas A&M University desarrolló ‘3D-LAKES’, un conjunto de mapas de batimetría que revela la topografía bajo la superficie de más de medio millón de lagos y embalses a nivel global. Esta herramienta fusiona datos del satélite Landsat con mediciones láser de altimetría.
«El conjunto de datos puede apoyar muchas aplicaciones, desde el monitoreo del almacenamiento de agua hasta la mejora de modelos hidrológicos», afirmó Chi-Hsiang Huang, autor principal de este estudio. La información permite calcular la relación entre el área y la elevación del agua, clave para anticipar riesgos de inundaciones o estimar volúmenes en periodos secos.
El acceso libre a estas bases de datos representa un avance para la gestión de recursos hídricos en regiones diversas. La combinación de mapas de transición con batimetría genera una herramienta inédita para científicos y gestores, permitiendo identificar eventos de alto impacto como el retroceso del mar de Aral.
«Con este nuevo conjunto de datos, es posible lograr una comprensión más completa de los impactos de los lagos y embalses en la climatología regional, la seguridad hídrica y los servicios ecosistémicos», concluyó Huilin Gao, líder del equipo de investigación.
