La industria láctea nacional presenta un escenario dual, según el análisis del sector. Por un lado, se registra un volumen de producción sólido y un incremento sostenido en las ventas internacionales. Por el otro, el consumo dentro del país continúa mostrando signos de debilidad, un fenómeno directamente asociado a la capacidad económica de las familias.
Producción y el desafío del excedente
Pablo Villano, al frente de la asociación que reúne a las pequeñas y medianas empresas del rubro, explicó que el sector proviene de un ciclo de alta generación de leche. Esta situación, si bien positiva en términos productivos, generó inicialmente una acumulación de stocks, ya que la demanda local no logró absorber toda la oferta disponible. «El mercado interno no absorbió esa mayor producción», señaló el referente.
El consumo interno: la variable crítica
El principal punto de atención para la industria sigue siendo el mercado doméstico. Villano estimó que el consumo per cápita anual se ubica actualmente en torno a los 185-186 litros, un nivel que considera insuficiente. «El poder adquisitivo de la gente está bastante limitado», afirmó, subrayando que esta restricción es el factor clave que frena una recuperación más vigorosa.
El auge de las segundas marcas y nuevos canales
Frente a este contexto económico, los consumidores han modificado sus comportamientos. Una tendencia marcada es el fuerte desarrollo de las denominadas segundas marcas, productos de igual calidad pero con menor inversión en publicidad y marketing, que ofrecen precios más accesibles. Paralelamente, se observa una migración en los puntos de venta: ha disminuido la compra en supermercados e hipermercados, con un giro hacia mayoristas y comercios de proximidad en busca de mejores precios.
Las exportaciones ganan terreno
En contrapartida al mercado local, el comercio exterior se muestra como el área más dinámica. Villano destacó un cambio significativo en la proporción histórica de ventas. Tradicionalmente, un 80% de la producción se destinaba al consumo interno y un 20% a la exportación. Sin embargo, el año pasado la participación de las ventas al exterior escaló hasta representar aproximadamente un 27% del total, marcando un récord para el sector.
Este rebalanceo, junto con una normalización estacional de la producción hacia fines del año pasado y principios del actual, ha permitido al sector comenzar a regular sus niveles de inventario. El panorama actual, por lo tanto, es el de una industria que busca consolidar su crecimiento externo mientras espera una reactivación más firme de la demanda dentro del país.
