OpenAI, la compañía detrás de ChatGPT, ha decidido poner fin a Sora, su innovadora plataforma de generación de videos mediante inteligencia artificial. El anuncio marca el cierre de un proyecto que, tras su lanzamiento en septiembre de 2025, generó gran expectativa por su capacidad de producir contenido visual realista a partir de descripciones textuales.
Una novedad fugaz
Según datos de análisis de mercado, Sora alcanzó rápidamente más de un millón de usuarios activos diarios tras su lanzamiento inicial por invitación. Sin embargo, el interés decayó de forma pronunciada a partir de noviembre del mismo año, con una reducción del 70% en las descargas y una caída del 34% en los usuarios diarios. Analistas señalan que, pese a la sofisticación técnica, el contenido generado por IA carecía del atractivo espontáneo y auténtico que caracteriza a los videos virales en plataformas sociales.
Desafíos operativos y de contenido
La plataforma enfrentó dos obstáculos principales. Por un lado, los costos operativos resultaron ser extremadamente elevados. Estimaciones de fines de 2025 indicaban que mantener Sora en funcionamiento le costaba a OpenAI alrededor de 15 millones de dólares diarios, una carga financiera insostenible para la empresa, que aún busca un camino sólido hacia la rentabilidad.
Problemas de moderación
Por otro lado, la moderación de contenido se convirtió en un desafío constante. A pesar de las restricciones implementadas, usuarios lograron sortearlas para crear videos falsos con contenido violento, discriminatorio o que realizaba representaciones irrespetuosas de figuras históricas. Esto forzó a la compañía a pausar repetidamente ciertas funcionalidades y a revisar sus políticas de uso.
Reorientación estratégica
En un comunicado, OpenAI explicó que el equipo que trabajaba en Sora será reasignado a tareas de «investigación en simulación mundial», un área clave para el avance de sus proyectos en robótica. La decisión refleja un ajuste en la estrategia de la empresa, que busca consolidar sus productos principales, como ChatGPT, y abandonar proyectos que no muestran un camino claro hacia la viabilidad económica.
Este movimiento ocurre en un contexto de creciente competencia en el sector de la IA, con actores como Google y Anthropic desarrollando sus propias tecnologías. Para OpenAI, el cierre de Sora representa un paso atrás táctico en una carrera tecnológica que requiere una cuidadosa asignación de sus considerables, pero no ilimitados, recursos.
