En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, la masiva marcha del 24 de marzo volvió a centrar el debate público sobre memoria, verdad y justicia. El analista político Eduardo Ibarra, en diálogo con Canal E, brindó una lectura sobre el alcance y significado de la convocatoria, destacando un componente espontáneo en la participación ciudadana.
Una respuesta social clara
Ibarra consideró que la magnitud de la movilización constituye una respuesta social contundente frente a los intentos de revisar la historia reciente. «Los datos objetivos de la realidad van ordenando esta discusión y la batalla cultural que se propone desde el gobierno», afirmó el especialista, en alusión a las posturas del oficialismo.
El analista trazó una línea de continuidad en el debate sobre derechos humanos durante las últimas administraciones de signo político diferente. Señaló que tanto el gobierno anterior de Mauricio Macri como el actual de Javier Milei han planteado, desde sus inicios, una crítica al movimiento de derechos humanos, posición que, según Ibarra, el gobierno actual ha profundizado.
Espontaneidad y consenso mayoritario
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el carácter de la convocatoria. «Más allá de la llamada de las organizaciones y algunos partidos, hubo una gran dosis de espontaneidad, que se traduce directamente en la magnitud de la marcha», explicó. Para Ibarra, este fenómeno reafirma una interpretación histórica mayoritaria en la sociedad.
«Esto valida que lo ocurrido fue terrorismo de Estado y no convalida la teoría de los dos demonios», sostuvo el politólogo, en clara referencia a la postura que equipara la violencia del Estado con la de las organizaciones guerrilleras.
Minorías poderosas y posición oficial
En contraste con este consenso social, Ibarra advirtió que existen «grupos minoritarios pero muy poderosos» que sostienen una visión diferente de los hechos. Según su mirada, el presidente Javier Milei «toma el guante» de estos sectores que plantean que lo sucedido fue una «guerra».
Con una trayectoria de 35 años en estudios de opinión pública, Ibarra aportó datos que, a su juicio, confirman la persistencia de un repudio mayoritario al golpe militar. «Siempre que interrogamos a la sociedad, más del 75% ha respondido que repudiaba el golpe de Estado», concluyó, subrayando la solidez de este sentimiento a lo largo de las décadas.
