viernes, 20 marzo, 2026

Las confesiones de Ian Lucas, flamante ganador de MasterChef Celebrity: habla de su familia, de por qué no le gusta llorar en público, de los piropos de las señoras y de Evangelina Anderson

Una hora después de haberse coronado campeón de MasterChef Celebrity -en una final muy peleada con La Reini, por el alto nivel de ambos-, Ian Lucas habla con Clarín y del otro lado de la línea se percibe la euforia, la gratitud, la sorpresa… y eso que lo que se vio estaba grabado. Pero aclaremos un punto clave sobre el universo televisivo: en definiciones así, que requieren de edición por lo que significa un mano a mano culinario de dos horas y tres platos cada uno, se graban dos triunfos y sólo el jurado sabe quién ganó.

Por eso Telefe decidió que Ian y La Reini estuvieran en el vivo del stream de Telefe viendo cuál de las dos tomas era la válida. «Y te juro que festejé recién con la misma pasión y alegría, o tal vez un poquito más, que el día que hicimos la final. Es una locura hermosa todo esto. Siento que en estos seis meses crecí un montón a todo nivel».

Con 27 años recién cumplidos -el sábado 14 de marzo-, el youtuber y cantante tenía una enorme comunidad de seguidores, pero no era conocido para el gran público. La TV tradicional lo tenía como espectador. Ahora lo tiene como protagonista.

-¿Cambió la reacción de la gente en la calle?

-Sí, me saludan y me dicen cosas lindas a cada rato, es un flash. Mucho piropo copado, mucho cariño, me descubrió otra gente y eso me hace muy bien.

-¿Quiénes te piropean más?

-Me llegan cosas lindas de todos lados, pero hay mucha mujer grande que dice cosas hermosas.

-A falta de ficción en TV, ¿sos el nuevo galán de las señoras?

-Algo así y me encanta, todas muy amorosas. Hoy una señora me dijo «Hola, bombón» y otra me quiso presentar a su sobrina. Todo muy divertido. Y, al mismo tiempo, lo vivo como un gran reconocimiento, porque yo me esfuerzo mucho en cada cosa que hago. Y en este programa dejé todo y, más allá del triunfo, sumé gente a mi vida, y pude mostrar al pibe de barrio que soy y que nunca voy a dejar de ser.

Camino a la gloria

Ian Lucas fue uno de los 24 participantes originales de esta temporada y era uno de los menos conocidos del equipo que también formaban Maxi López, Miguel Ángel Rodríguez, Luis Ventura y Emilia Attias, entre otros famosos.

Y de a poco fue soltando su costado más genuino y más perfeccionista. Estudioso y atento a las devoluciones del jurado –Donato de Santis, Germán Martitegui y Damián Betular-, fue puliendo su técnica culinaria hasta llegar a una precisa preparación en la final. Eligió presentar un menú atravesado por su historia familiar.

De entrada cocino fainá con provolone, pimientos asados y anchoas marinadas en homenaje a su abuelo «que ya no está», de plato principal se lució con una milanesa de bife con hueso, fideos negros con manteca de ajo confitado (una suerte de tributo a las milanesas que le preparaba de chico a su hermano), y para el postre reversionó el arroz con leche que le hacía su abuela Lidia.

Y Lidia estaba en el estudio -tanto el día de la grabación como este jueves- lagrimeando casi sin pausa.

«Mi familia es todo, yo quiero que mis viejos, mis abuelos y mi hermano sean felices. Ellos son mi motor. Por eso también me emocioné tanto en la final… No quería llorar, no me gusta, pero no pude evitarlo«, reconoce el chico criado en Banfield, que vivió tres años en México.

-¿Por qué no querés que te vean cuando llorás?

-Yo sé que está bien llorar cuando pinta, pero tengo miedo de que se me vea débil. La verdad es que soy muy sentimental, muy sensible, me emociono seguido, pero he pasado cosas que me han llevado a querer hacerme el fuerte.

-Pero en la final, por suerte, el «tributo gastronómico» a tu historia te permitió aflojarte…

-Sí, creo que me reconcilié con las lágrimas.

-Mientras vos avanzabas en el juego, afuera crecía el rumor de romance con Evangelina Anderson. ¿Hubo amor?

-Hubo una historia que ya quedó atrás. La idea es que no trascendiera, porque recién nos estábamos conociendo, era una chica que me gustaba mucho, pero de un dato se armó una cosa mediática que no me copó mucho. No todo lo que se dice fue verdad, pusieron dichos en boca de ella y en boca mía que no existieron, pero ya pasó. Tomaron frases sacadas de contexto y eso no estuvo bueno.

-¿Eso te restó?

-Y, no estoy acostumbrado a lo mediático. El universo del streaming es otra cosa. Hay que tener una cintura que no tengo, pero la surfeamos bien. Nosotros ya hablamos, quedó todo muy bien, ella me saludó para el cumple, es una persona bárbara. Me llevo grandes amigos de esta experiencia.

-¿Como Maxi López?

El Presi -así apodó él al ex futbolista y ex de Wanda Nara, la conductora, a la que llamó La Jefa- es lo más del universo. Te voy a contar algo que no dije hasta ahora: estaba viendo cómo festejaba mi cumple y con quiénes y dije ‘Mejor hago sólo familia y amigos, porque si vienen algunos del programa y otros no van a empezar a sacar conclusiones de cosas que no son’. Y, listo, celebré con mi gente y luego me fui al boliche y cayó Maxi de sorpresa y casi me muero. Es un tipazo, muy generoso, un crack adentro y afuera de la cancha.

-¿Ya sabés qué vas a hacer con los 50 millones de pesos de premio?

-Sí, pero lo voy a anunciar en unos días. Quiero hacer algo lindo, es muchísima plata y quiero darle un destino justo. Y quiero darle valor también al sacrificio que hice… Yo fui educado así: soñá a lo grande si querés pero trabajá duro, escuchá, aprovechá las oportunidades.

Y, tal vez por eso, cuando Betular anunció a las 22.39 de este 19 de marzo que él era el nuevo campeón se arrodilló y se tiró la piso. Y se largó a llorar adelante de todos, un verbo con el que está haciendo las paces.

Más Noticias

Noticias
Relacionadas