domingo, 6 abril, 2025

Volar en primera: Los nuevos lujos de la clase premium

Ropa de cama con la firma de diseñadores de lujo, menúes diseñados por chefs con estrellas Michelin, suites personalizadas. Para algunos pasajeros, volar no es solo una forma de llegar a destino, sino una experiencia en sí misma. Alrededor del mundo, las aerolíneas compiten por atraer a los viajeros más exigentes, y las clases premium suben la vara con servicios y comodidades que superan a muchos hoteles cinco estrellas.

Los europeos

Recientemente, la aerolínea Air France renovó su primera clase llamada “La Première”. Y, entre otras cosas, convocó a la casa de moda francesa Jacquemus para crear un conjunto de ropa de dormir exclusivo que acompañe a cada pasajero en su viaje. “Esta colaboración excepcional destaca la artesanía francesa, garantizando noches cómodas y elegantes a 35.000 pies de altura”, destacan desde la compañía. La creación en cuestión es un pijama de algodón azul marino con el emblema histórico del caballo alado de Air France y una cinta bordada con el logo de Jacquemus. Disponible en cuatro talles y tanto con cuello en V como redondo, se presenta en una bolsa de algodón en forma de funda de almohada. “Cada detalle importa para crear una experiencia de viaje memorable, y esta colaboración refuerza nuestro compromiso de enriquecer cada momento que se pase en esta excepcional cabina”, apuntó Fabien Pelous, director de Customer Experience de Air France.

En ese sentido, La Première se plantea como un verdadero reflejo de la elegancia y el arte de vivir francés. La invitación es a un viaje personalizado y sin esfuerzo, ya que desde el primer momento en que arriba al aeropuerto, el pasajero es guiado de forma exclusiva y discreta. Y una vez en vuelo, La Première ofrece suites privadas que cuentan con un sillón y una chaise longue que se convierte en una cama de 2 metros. Así, el espacio puede adaptarse a toda necesidad, desde dormir y relajarse a comer o trabajar. Cada suite cuenta con una cortina gruesa de suelo a techo que la aísla del resto de la cabina tanto en luz como en ruido, un guardarropa individual, cajón para dos piezas de equipaje de mano, otro para zapatos y compartimiento para accesorios. Por ahora esta clase solo está disponible en ciertos vuelos que salen de París y no llega a la Argentina.

Para quienes viajen desde Alemania, en tanto, vale enterarse de que Lufthansa también ha renovado recientemente su primera clase. La cabina Allegris puede ser reservada por aquellos que van desde Múnich a San Francisco, Chicago, San Diego, Shanghái y Bengaluru. “Estamos reinventando por completo la experiencia de primera clase de Lufthansa con Allegris, volviéndola incluso más exclusiva. Con sus suites únicas, define el concepto de privacidad como nunca antes se hizo”, marcó Jens Ritter, CEO de la compañía. ¿Y qué implica este lujo? Entre otros detalles, en estas suites individuales los pasajeros pueden calefaccionar o refrescar sus asientos de casi 1 metro de ancho, tienen puerta bloqueable, pantallas de 43 pulgadas, un guardarropas personal y lámparas para ajustar a su propio gusto de iluminación. La compañía también ofrece una cabina doble, la Suite Plus, con dos amplios asientos que pueden ser combinables para generar una cama doble. El acceso a esta clase también incluye un check in diferencial y el ingreso al lounge VIP de la marca en el aeropuerto de Múnich.

Además, la firma ha comenzado una alianza con Sho Shibuya, un artista japonés a quien se le encargó el diseño de ropa de dormir. Famoso por sus trabajos en los cuales los gradientes de colores cambian del amanecer al atardecer, creó un pijama inspirado en la visión del cielo que solo puede ser apreciada desde un avión. La colaboración cobró vida de la mano de la marca Tekla, de Copenhague, que realizó la pieza con algodón orgánico satinado. Por el momento es una edición limitada y solo está disponible en los vuelos de Múnich a Nueva York.

Y no es posible hablar de lujo sin pensar en Suiza. Por eso, otra de las aerolíneas con mayor esmero en su clase premium es Swiss. Aquí cada asiento se puede convertir fácilmente en una suite privada, que incluye un armario propio, persianas mecánicas, una pantalla de 32 pulgadas, un menú gastronómico que cambia cada tres meses y es creado por chefs provenientes de restaurantes con estrellas Michelin, productos de la marca de lujo suiza Soeder y una almohada con funda y pijama de Zimmerli of Switzerland, entre otras comodidades.

El lujo asiático

Las aerolíneas provenientes de Asia tienen su propia definición de lujo y sofisticación. Es el caso de Turkish Airlines, cuya Business Class ofrece asientos diseñados especialmente para gran comodidad: se convierten en cama, cuentan con lámpara de lectura, panel de control táctil, mesa de cóctel, toma corriente universal, espejo, espacio para guardar cerrado y bloqueado y hasta una función de masaje, así como la entrega de un kit de amenidades diseñado en colaboración con Lanvin. Además, todos los asientos están diseñados para que cada pasajero pueda acceder al pasillo sin molestar a otros.

En tanto en el frente gourmet la aerolínea ofrece el servicio de “Flying Chefs”. El menú contempla cocina turca e internacional servida en vajilla de porcelana, con tan buena calidad que ha recibido reconocimientos como el “mejor servicio de catering a bordo del mundo”. Los chefs que componen este equipo son seleccionados en función de un conjunto diverso de habilidades, como su experiencia culinaria, terminología profesional y habilidades para resolver problemas en diálogo con los pasajeros. Además, deben contar con al menos dos o tres años de experiencia en cocinas de hoteles y/o restaurantes premium. Actualmente la compañía cuenta con más de 500 “flying chefs” que trabajan en vuelos de alcance extendido.

Finalmente, Emirates se destaca con una primesa clase que “es lo más parecido a volar en el propio jet privado”. Al menos así sucede en el Airbus A380, donde ofrecen suites privadas en las que el asiento se transforma en cama, cuentan con minibar y puertas corredizas para una total privacidad. Aunque quizás lo más interesante sucede afuera, donde hay un baño con ducha, productos de la marca Voya y piso calefaccionado y también un onboard lounge en el que es posible sentarse a comer y tomar algo mientras se miran eventos en vivo en una TV de 55 pulgadas. La experiencia en el Boeing 777 es bastante similar: en la cabina privada hay hasta un escritorio para poder trabajar, así como minibar, productos de la marca Byredo, espacio de guardarropas y controles de temperatura e iluminación individuales.

En cuando a los costos, varían de acuerdo a los destinos y cada línea aérea, pero se puede calcular que un viaje en clase “business” (una variante más frecuente) o primera, cuestan entre 5 y 10 veces más que un pasaje en “economy”.

En ciertas aerolíneas, el sentido de volar se redefine. Como suele decirse, hay un mundo mejor, pero es bastante más caro.

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