viernes, 28 febrero, 2025

Qué es la teoría de la tostada quemada y por qué podría cambiarte la vida

“Si tu tostada se quema por la mañana, el tiempo que dedicás a hacer otra puede llegar a salvarte de un accidente automovilístico o hacerte llegar tarde a una reunión, pero dado tu atraso te encontrás en el camino con alguien desconocido que se volverá especial en tu vida. Es un recordatorio de que el universo siempre está conspirando a nuestro favor”, escribe un usuario anónimo en Twitter.

Catalogada como la “teoría de la tostada quemada”, esta reflexión se divulgó a través de diversas plataformas y desde entonces se ha convertido en un tema que despierta controversia: están quienes sostienen que lo descrito en esas líneas es verídico, como también los que consideran que este tipo de creencias no tienen sustento.

Al indagar sobre las opiniones de las personas que se interesan por la temática aparecen consideraciones de gran peso sobre la experiencia humana. Entre los más escuchados aparecen los relatos que sostienen que un pequeño inconveniente como el de una tostada quemada −que puede provocar enojo o malhumor− podría estar salvando a la persona de algo indeseado. “Si sucede, conviene”, dice la mítica frase que utilizan las personas resilientes o que enfrentan obstáculos diariamente.

Otra perspectiva de esta teoría asegura que −metafóricamente− cuando alguien quema accidentalmente lo que iba a comer, puede ‘buscarle la vuelta’ y raspar las partes quemadas o buscar otra comida alternativa en la cocina. Más o menos como comprender que cuando algo falla o no sale de la manera en que se anticipaba, siempre hay un reemplazo o solución.

Esta teoría sería algo así como comprender que cuando algo falla o no sale de la manera en que uno anticipaba, siempre hay un reemplazo o soluciónGorodenkoff – Shutterstock

Son experiencias típicas que le ocurren a todo el mundo. No obstante, en el momento que suceden la víctima de la situación puede llegar a considerar que ‘todo el mundo se le viene encima’ porque, paradójicamente, luego de estas situaciones indeseadas suele presentarse un percance tras otro.

Alguien se atrasa con el desayuno y eso lo lleva a olvidarse de planchar la ropa para el trabajo, cuando reflexiona sobre si conviene volver a su casa para solucionar eso, en el trajín, se puede ver cómo el transporte que lo lleva al trabajo sigue de largo. En esa situación se podría pensar que luego de toda la cadena de dificultades, otro inconveniente es lo último que se necesita, pero siguiendo la teoría de la tostada quemada, otro percance podría ser justo lo que se necesita.

“La idea de la ‘tostada quemada’ lleva al sujeto a elegir entre lamentarse o revitalizarse. El desafío que plantea no es solo personal sino también social: hoy en día el ideal post moderno evita la angustia o tristeza mientras se ofrecen gratificaciones instantáneas facilitadas”, señala la Lic. en Psicología, Victoria Almiroty (M.N. 56875).

Según la psicóloga, esta metáfora viral se puede interpretar como el “aprender a vivir con la falta”. “Jacques Lacan −psiquiatra, filósofo y psicoanalista francés− argumenta que la falta es inherente a la condición humana y que el deseo se origina en esta carencia fundamental», dice. Por ende, añade, aprender a vivir con la falta implica reconocer que el deseo nunca puede ser completamente satisfecho y que la búsqueda de la completitud es ilusoria.

La teoría también fue utilizada por la actriz y comediante estadounidense, Teri Garr, en su libro Speedbumps: Flooring it through Hollywood (en español: Acelerando a través de Hollywood). Precisamente, es en su obra que Garr anima a las personas a abrazar la realidad de sus vidas y dejar de lado las expectativas poco realistas. “Si bien la sociedad a menudo otorga un gran valor a la perfección y al éxito, la imperfección puede ser igual de hermosa y significativa”, dice. Y añade: «Al aceptar los defectos y disfrutar de las cosas pequeñas, podemos encontrar satisfacción en los momentos imperfectos de la vida”.

Almiroty propone que, en relación al concepto de “falta” desarrollado por Lacan, la verdadera satisfacción proviene de abrazar y entender la insuficiencia, permitiendo desarrollar una relación más auténtica consigo mismo y con los demás.

“Se puede tomar a esta carencia como un motor para la creatividad y la innovación. Cuando nos enfrentamos a lo incompleto, nos vemos impulsados a buscar soluciones y alternativas nuevas, fomentando así el pensamiento creativo y la búsqueda de formas originales de abordar los desafíos”, añade Almiroty.

Según Aristóteles, todo lo que sucede en el universo pasa por una razón: ayudar al intelecto. Según reparan algunas de las enseñanzas del filósofo griego, las experiencias están diseñadas para moldear, definir y convertirlo a uno en lo más poderoso que se pueda.

Una investigación realizada por el Laboratorio de Mente y Desarrollo de la Universidad de Yale, le solicitó a los participantes que reflexionaran sobre eventos significativos de sus propias vidas, como graduaciones, nacimientos de hijos, enamoramientos, muertes de seres queridos y enfermedades graves. La mayoría de los que eran religiosos contestaron que pensaban que estos eventos sucedieron por una razón y que habían sido diseñados a propósito (presumiblemente por Dios). Pero, lo sorpresivo fue que los ateos respondieron algo similar; estos creían en el destino, definido como la visión de que los eventos de la vida suceden por una razón y que existe un orden subyacente en la vida que determina cómo suceden los eventos.

Al ser consultado por el centro de investigación de la universidad, el profesor de psicología de la Universidad de Yale, Paul Bloom, explicó que la similitud de estas creencias en personas creyentes y no creyentes radica en que se trata de una necesidad emocional. “Es muy tranquilizador pensar que cuando suceden cosas malas hay un propósito subyacente detrás de ellas. Hay un lado positivo o un plan”, reveló. Sucesivamente dijo que esta reflexión −ahora apodada como “teoría de la tostada quemada”− es una forma de contrarrestar y negar que el mundo puede ser un lugar despiadado en el que las cosas malas y buenas simplemente suceden, una tras otra. “Esa idea asusta a muchas personas”, detalló.

De esta forma, creer que el caos tiene un propósito permite a las personas dar un paso atrás y mirar su vida con una perspectiva diferente en la que se puede discernir entre las cosas que tienen significado y sentido de las que no.

En una columna de opinión para Psychology Today, la investigadora de la Universidad de Toronto, Mariana Bockarova escribe: “Esto es fructífero cuando podemos reestructurar nuestro pasado, presente y futuro de una manera saludable, a través de la comprensión de lo que salió mal y la reconfiguración de nuestra historia en consecuencia. Sin embargo, cuando estamos negados a ese cierre, los intentos de comprender lo que sucedió inundan la concepción de nuestro pasado, presente y futuro”.

De acuerdo con Bockarova, se lo puede llamar “mecanismo de afrontamiento”; y aunque algunos no le encuentren un sentido, mirar la vida con ese lente ayuda a que los eventos que se presentan tengan como propósito el dar un paso adelante para ser mejor.

Algunos relatos sostienen que un pequeño inconveniente como el de la tostada podría estar salvando a la persona de que le ocurra algo indeseadoShutterstock

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