La parroquia Cristo Rey celebró la fiesta central en honor a Nuestra Señora de la Dulce Espera, con una misa presidida por el padre Gastón Cuello, quien convocó a los fieles a renovar la esperanza y la confianza en Dios.
Con gran concurrencia de fieles, se llevó a cabo la celebración central en honor a Nuestra Señora de la Dulce Espera en la parroquia Cristo Rey, en el marco de su mes patronal. Durante la semana previa se realizó el Triduo bajo el lema “María de la esperanza enséñanos a confiar sin miedo”, y la festividad culminó con la santa misa.
En la homilía, el padre Gastón Cuello invitó a los presentes a «renovar la esperanza en el Dios de la vida, con los ojos de la fe». Destacó la importancia de estar atentos a la Palabra de Dios y no dejarse distraer por las ocupaciones cotidianas. «Miremos a María no solo para pedirle algo, sino para aprender de ella, que era una mujer de espera confiada», expresó.
Uno de los momentos más emotivos fue la tradicional Mesa de la Vida, protagonizada por futuras mamás, que generó reflexión en torno al cuidado de la vida. El sacerdote subrayó que «el embarazo es vida nueva, Dios es el autor de esa vida, lo que va gestándose en tu vientre es algo nuevo, querido y soñado por Dios».
Como es costumbre, el padre Cuello impartió la bendición a las embarazadas, a los bebés recién nacidos y a las parejas que esperan un hijo. También se bendijo a las integrantes de la Comisión Nuestra Señora de la Dulce Espera, que celebró un nuevo aniversario de servicio.
