En un contexto de incertidumbre nacional, la provincia apuesta a la concertación y reúne a sectores productivos, académicos y del Estado para construir consensos y planificar el desarrollo local.
En un contexto económico, social y político atravesado por tensiones, ajustes y redefiniciones a nivel nacional, la provincia de Santiago del Estero vuelve a poner en valor una herramienta fundamental para la construcción colectiva: el diálogo. La reciente reunión del Consejo Económico y Social (CES) con representantes del sector industrial no solo marca un hecho institucional, sino que reafirma una decisión política clara: sostener espacios donde las voces de la producción, el trabajo y el conocimiento se escuchen y se integren en la toma de decisiones.
El encuentro, desarrollado en el Nodo Tecnológico, reunió a actores claves del entramado productivo provincial: desde la industria y la construcción, hasta el comercio, el transporte, la tecnología y el ámbito académico. Esta amplitud de participación no es menor. En momentos donde la incertidumbre económica impacta directamente en las economías regionales, contar con una mesa donde confluyen quienes sostienen y dinamizan la actividad local es, sin dudas, una ventaja estratégica.
Lejos de ser una instancia meramente formal, el Consejo Económico y Social se consolida como un ámbito de planificación y articulación real. Allí se debaten problemáticas concretas, se proyectan escenarios y, sobre todo, se construyen consensos. Tal como lo expresó su secretario ejecutivo, Miguel Mandrille, el tratamiento conjunto de los temas “hace a la fortaleza para poder tomar decisiones seguras el día de mañana”. Esa definición sintetiza el espíritu del espacio: anticiparse, acordar y actuar con previsibilidad.
En la misma línea, desde la conducción del CES se planteó la necesidad de recuperar y fortalecer su esencia: un organismo donde cada sector pueda identificar sus intereses, pero también integrarlos en una mirada común. Porque en tiempos de crisis, la fragmentación debilita, mientras que el diálogo ordena y potencia.
La presencia de instituciones como la Unión Industrial, la universidad, el INTI y las distintas cámaras empresariales pone de manifiesto que el desarrollo no puede pensarse de manera aislada. La economía real, la que genera empleo y movimiento en cada localidad, necesita canales directos de participación. Y este tipo de encuentros permiten justamente eso: acercar la gestión pública a quienes viven día a día la dinámica productiva.
En un escenario nacional donde muchas veces predominan las decisiones unilaterales, la provincia apuesta a un modelo distinto: el de la concertación, la escucha activa y la construcción colectiva. Mantener abierto este canal de diálogo no solo fortalece las instituciones, sino que también brinda mayor estabilidad y previsibilidad a los sectores que invierten, producen y generan trabajo.
Porque cuando el Estado y los actores económicos se sientan en la misma mesa, no solo se analizan problemas: se construyen soluciones. Y en esa construcción, el Consejo Económico y Social se posiciona como una herramienta clave para sostener el desarrollo local y proyectar un futuro con mayor equilibrio y oportunidades.
