Un análisis regional muestra que, pese al aumento global del petróleo, Argentina presenta una presión inflacionaria superior a la de sus vecinos, impulsada por ajustes en combustibles, servicios públicos y educación.
El incremento en el precio internacional del petróleo ha afectado a las economías de América Latina, aunque con intensidades diferentes en cada país. En Argentina, el precio de los combustibles registró un aumento mensual del 20%, ubicándose alrededor de US$ 1,35 por litro, una situación que contribuye a una presión inflacionaria que no se explica únicamente por este factor.
Según el análisis, otros rubros como los servicios públicos, con un incremento del 5.1%, y la educación, han potenciado el impacto en el índice de costo de vida. Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, atribuye parte de la inflación local al contexto internacional y a productos como la carne, los datos comparativos regionales muestran particularidades en el caso argentino.
En contraste, Uruguay mantiene el combustible más caro de la región (US$ 2,07), pero su inflación mensual es la más baja (0.41%), reflejando una estabilidad macroeconómica que amortigua los shocks externos. Chile, bajo la administración de Antonio Kast, experimentó la suba de combustibles más alta en cuatro décadas, con aumentos del 60% en el diésel, aunque logró contener su inflación mensual en el 1%.
Perú, afectado por la inestabilidad política, tuvo el mayor salto en precios de surtidores (+27%), lo que llevó su inflación mensual al 2.38%, la cifra más cercana a la argentina. Colombia, por el contrario, es el único caso donde el precio bajó por decisión del gobierno de Gustavo Petro, situándose entre los más baratos de la región a US$ 1,10.
En países como Brasil o Paraguay, el impacto inflacionario directo de los combustibles fue mínimo (menos de un punto porcentual). En Argentina, la combinación de devaluación, actualización de tarifas y precios de combustibles genera un efecto multiplicador que el Gobierno nacional intenta contener en un escenario global volátil.
