Una situación de violencia vecinal que se extiende por más de dieciocho meses mantiene en vilo a una familia del barrio Villa Unión, en la ciudad de La Banda. La denunciante, identificada como R.S., relató a este medio un patrón de hostigamiento que incluye amenazas de muerte y agresiones físicas, lo que la ha llevado a modificar por completo su vida cotidiana.
Un episodio que marcó un punto de inflexión
Según el testimonio recogido, uno de los incidentes más graves ocurrió cuando la mujer se acercó a la vivienda del denunciado para reclamar por hechos anteriores. En esa oportunidad, afirma que el hombre la tomó del cabello, la arrastró hacia el interior de su casa y la mantuvo retenida contra su voluntad. La situación se habría resuelto gracias a la intervención de familiares y otros vecinos que, alertados por los ruidos, acudieron al lugar.
Miedo constante y rutina alterada
«Tengo miedo por mi vida», expresó la vecina, detallando que las amenazas son recurrentes. El temor es tal que tanto ella como su núcleo familiar han visto severamente restringidos sus movimientos, evitando salir de su vivienda siempre que es posible y alterando horarios y recorridos habituales. La sensación de vulnerabilidad es permanente.
Denuncias sin respuestas concretas
Uno de los puntos más críticos de su relato es la falta de soluciones efectivas por parte de las instituciones. La mujer manifestó haber realizado numerosas presentaciones formales ante dependencias policiales y la Fiscalía correspondiente. Sin embargo, asegura que hasta el momento no se han implementado medidas que logren disuadir al denunciado o que le brinden a ella una protección tangible.
Preocupación por la impunidad percibida
La denunciante también externó su preocupación porque, según su versión, el hombre involucrado tendría conflictos con otros vecinos del sector. Esta percepción de que el individuo continúa con su vida sin restricciones aparentes, a pesar de las múltiples quejas, profundiza su angustia y desesperanza frente a la búsqueda de justicia.
El caso pone en evidencia los desafíos que enfrentan las víctimas de violencia vecinal crónica, especialmente cuando los mecanismos de denuncia no logran traducirse en acciones disuasorias inmediatas. La comunidad espera que las autoridades involucradas tomen cartas en el asunto para restablecer la seguridad en el barrio.
