En una entrevista concedida al programa radial «Agarrate Catalina», el reconocido actor Gerardo Romano abordó con una franqueza conmovedora su vida profesional y personal, centrándose en su convivencia con la enfermedad de Parkinson. El artista, que actualmente se encuentra en una exitosa temporada teatral en Mar del Plata junto a Ana María Picchio, compartió su perspectiva sobre el oficio actoral y la decisión de hacer público su diagnóstico.
El escenario como terapia y refugio
Romano describió el momento de la actuación como un espacio donde la «ansiedad existencial» se desvanece. Según sus palabras, al sumergirse en las circunstancias y conflictos del personaje que interpreta, su propia realidad y preocupaciones personales, incluidas las derivadas de la enfermedad, encuentran un canal de expresión y un alivio temporal. Este proceso, que calificó de «mágico», ocurre en cada función.
Un precedente sin igual en el ambiente artístico
Uno de los puntos más destacados de su relato fue la afirmación de que no encuentra referentes públicos en el mundo del espectáculo que hayan transitado un camino similar. «No hay ejemplos. Yo por lo menos no tengo memoria de ninguno», expresó el actor, subrayando la singularidad de su situación al mantenerse activo profesionalmente pese al Parkinson.
El vínculo con el público, el combustible para seguir
Para Romano, el diálogo que se establece con la audiencia durante y después de la obra es fundamental. El aplauso y el cariño demostrado, que también atribuyó a la popularidad de su compañera de escena, Ana María Picchio, funcionan como un motor indispensable. «No puedo vivir sin hacer la obra, sin hacer teatro, sin subir a un escenario», declaró con contundencia, dejando en claro que la retirada no es una opción que contemple.
A sus casi 80 años, el actor se mostró lúcido y profundamente agradecido por la posibilidad de continuar con su pasión. Su testimonio trasciende el ámbito del espectáculo para convertirse en una reflexión sobre la resiliencia, el arte como herramienta de superación y la importancia de enfrentar los desafíos de la salud sin renunciar a lo que da sentido a la vida.
