En el exclusivo barrio del Upper West Side de Nueva York, una familia argentina comparte las claves de su economía doméstica, que les permite destinar diez mil dólares mensuales al ahorro. Con un ingreso anual que ronda los 500.000 dólares, la pareja, compuesta por un ingeniero de software y una científica de datos, ha diseñado un presupuesto meticuloso donde el cuidado de su hijo pequeño absorbe la partida más significativa.
El costo de la crianza en la Gran Manzana
Contrario a lo que podría pensarse, el alquiler de su departamento de un dormitorio, valuado en 3.900 dólares mensuales, no es su principal desembolso. Ese lugar lo ocupa la guardería infantil, por la que abonan 4.200 dólares cada mes. Los padres consideran que esta tarifa es «razonable» dentro del abanico de opciones disponibles en su zona. Además, en el último año destinaron cerca de 9.000 dólares a artículos para el bebé, incluyendo pañales, leche de fórmula y juguetes.
Estrategias para un ahorro sostenido
El objetivo de acumular 10.000 dólares al mes, destinados a una futura vivienda más amplia o a imprevistos, requiere disciplina. Para lograrlo, la familia ha implementado una serie de ajustes en su día a día. Optan por el transporte público, limitando los viajes en taxi o servicios de ride-sharing prácticamente solo para traslados al aeropuerto. La comida a domicilio es otra variable controlada, priorizando la cocina casera al menos un par de veces por semana.
Prioridades y permisos
No todo es restricción. La pareja mantiene algunos gastos considerados no esenciales pero que valoran por la comodidad que les brindan, como el servicio de lavandería a domicilio. «Llevar la cuenta de los calcetines del bebé me volvía loca», explicó la madre. También invierten en membresías culturales de bajo costo, ya que su hijo disfruta especialmente de las actividades interactivas que ofrecen los museos locales.
La vida urbana como elección de valor
Más allá de los números, la familia destaca la importancia de la ubicación y la dinámica de la ciudad. Valoran la posibilidad de desplazarse a pie, el acceso inmediato a servicios y espacios públicos como Central Park, y la pertenencia a una comunidad de padres primerizos en el vecindario. «Mudarnos fuera nos haría sentir atrapados», afirmó el padre, subrayando su preferencia por la accesibilidad urbana.
Mientras planean eventualmente mudarse a un departamento con una segunda habitación y un baño adicional, adaptan su actual vivienda de 74 metros cuadrados. Han instalado iluminación artificial y plantas en la cocina para suplir la falta de luz natural, demostrando que, incluso con un presupuesto alto, la optimización del espacio y los recursos es una constante en su vida en Nueva York.
