La localidad de Esquina, en la provincia de Corrientes, fue escenario de un episodio destacado en la pesca deportiva nacional. El pasado sábado, durante una jornada de evaluación en el río, un grupo de guías especializados protagonizó la captura de un surubí de dimensiones excepcionales.
Una lucha memorable en el río
La acción se desarrolló en horas de la tarde, cuando los guías Chito Miño y Damián Pellegrini, acompañados por Dani Calabria, navegaban el curso de agua. Utilizando carnada natural, sintieron el pique característico de un pez de gran porte. Lo que siguió fue una intensa pelea, donde la fuerza del animal puso a prueba la pericia y el equipo de los pescadores.
Tras varios minutos de tensión, lograron subir a la embarcación un ejemplar de surubí que, al ser pesado, marcó 43 kilogramos. La talla del pez lo convierte en un trofeo significativo, evidenciando el excelente estado de los recursos ícticos en la región litoral.
La devolución, un gesto clave
Más allá del logro deportivo, el aspecto más relevante de la jornada fue la decisión final. Siguiendo los protocolos de conservación que se promueven cada vez más en la provincia, los pescadores procedieron a liberar al surubí, devolviéndolo con cuidado a su hábitat natural.
Esta práctica de «captura y suelta» es fundamental para la preservación de especies emblemáticas como el surubí. Permite mantener la población de estos grandes ejemplares, asegurando la sostenibilidad del recurso y, por ende, del turismo de pesca que elige a Corrientes como destino principal.
Esquina, un destino consolidado
Incidentes como este no hacen más que consolidar la reputación de la zona de Esquina y, en general, de Corrientes, como uno de los paraísos indiscutidos para los aficionados a la pesca deportiva en Argentina. La combinación de una fauna abundante y la conciencia sobre su conservación posiciona a la provincia como un modelo a seguir.
Para los pescadores, cada salida al río conlleva la esperanza de un encuentro extraordinario. Historias como la del surubí de 43 kilos demuestran que, en los ríos del litoral, esa posibilidad está siempre latente, reforzando el atractivo de la actividad en un marco de responsabilidad ambiental.
