Los precios de los combustibles líquidos como la nafta y el gasoil ya tuvieron fuertes aumentos en lo que va de marzo y seguirán trepando gradualmente durante los próximos días. En ese contexto, un fenómeno se va haciendo cada vez más visible: la reducción de la brecha entre las variedades premium y las comunes.
En las primeras tres semanas de marzo, los precios de las naftas y el diésel se incrementaron entre 10% y 11% promedio en todo el país, según dos fuentes de empresas líderes del sector. La variación es dispar según regiones geográficas, la competencia entre estaciones de servicio y la franja horaria.
Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet, un seguimiento del portal Surtidores y relevamientos privados encontraron que en la Ciudad de Buenos Aires la nafta súper tuvo un alza cercana al 12% en marzo, mientras que la premium se actualizó entre 7% y 8% hasta las primeras horas de este viernes.
No sucedió lo mismo con el gasoil, que tuvo aumentos parejos cercanos al 13% en la capital argentina.
La reducción de esta brecha tiene una sencilla razón, que explica un directivo petrolero en off the record a Clarín. «La nafta súper estaba ‘súper atrasada’ y ahora está recuperando terreno. En cambio, la variedad premium estaba ‘adelantada’, pero no mucho», resumió.
Durante los meses anteriores las petroleras prefirieron mantener atrasados los precios de la nafta súper para vender más y «proteger» a los consumidores que buscan la opción más económica, mientras que fueron ganando márgenes con la alternativa más cara. Esa brecha se va comprimiendo.
De acuerdo a los datos sobre precios que releva el consultor Daniel Montamat, ex secretario de Energía, en febrero la nafta súper estaba un 7% por encima de la paridad de importación; la premium, un 18%; el gasoil, «prácticamente en paridad», y el diésel premium, 6% por encima del costo de importación.
Esos números se revirtieron este mes y ahora todos los combustibles quedaron por debajo de sus paridades internacionales. Las refinadoras ahora pierden millones de dólares por día y tienen márgenes negativos: el costo del barril que compran en el mercado local, por encima de los 100 dólares estos últimos días, es mayor que el precio al que pueden vender los productos terminados.
Los ejecutivos locales estiman que, por eso mismo, los precios de los combustibles tienen un atraso superior al 30% en las estaciones de servicio. Como no lo pueden recuperar de golpe, van haciendo subas progresivas.
Al mismo tiempo, al no trasladar a los consumidores los costos reales del negocio (a diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo, como en Estados Unidos), advierten que cuando vuelva a caer el precio del petróleo a nivel internacional, no sucederá lo mismo en la Argentina, sino que ese será el momento de recuperar márgenes y equilibrar sus cuentas.
