sábado, 7 marzo, 2026

Por qué la solución del Boca de Ubeda surgió entre la casualidad y la planificación

¿Y si la solución de Boca estaba en el Predio? ¿Y si tantos meses de búsqueda desde abajo apareció ese jugador que cambie la ecuación y conecte la superpoblación de jugadores fuertes y de jerarquía con los lejanos delanteros?

Puede sonar exagerado, pero la actuación de Tomás Aranda el miércoles en la cancha de Lanús no pareció un partido aislado sino más bien la consecuencia de una necesidad y la ejecución a partir del intérprete, que acaso sea el más capacitado para ocupar ese lugar en la cancha. Ahí donde las apuestas más grandes de Juan Román Riquelme no dieron la talla.

Claro que más allá de ser un producto genuino de las inferiores del club, tal vez ni él imaginaba este presente cuando en enero comenzó la pretemporada trabajando junto al plantel de Reserva, al igual que Íker Zufiaurre y Gonzalo Gelini, los otros dos pibes que vienen teniendo pista en la rotación de Claudio Ubeda.

Las bajas que ayudaron

Y ahí hay que detenerse para explicar cuánto de planificación y cuánto del componente azaroso influyeron para la explosión. Porque si bien la oportunidad de ser parte de las convocatorias desde el comienzo del año respondió a las lesiones inesperadamente prolongadas de Carlos Palacios y -más tarde y a partir de un golpe- de Alan Velasco, lo cierto es que el proyecto Aranda viene haciendo ruido puertas adentro del Mundo Boca.

Tomás Aranda, con la Copa de la Reserva y en medio de sus papás.

Señalado desde Reserva

Primero, porque en Reserva logró posicionarse como el eje del equipo de Mariano Herrón desplazando a su anterior figura, Juan Cruz Payal. Ese click del salto de categoría, precisamente, es el que Aranda pudo dar rápido, para incluso aparecer en una declaración del DT cuando hacía unos días había jugado sus primeros minutos oficiales.

Tomy Aranda junto a su novia Morena.

Ubeda lo preparó

“Lo tenemos en el banco a Aranda que juega muy bien en esa posición”, respondió Sifón a comienzos de febrero, cuando lo consultaron sobre la chance de que llegara Alan Lescano, quien tal vez termine siendo refuerzo.

Desde ahí, sus minutos en cancha fueron cada vez más, y su influencia en el juego también creció, al punto de haber jugado casi un tiempo entero en el frustrante empate contra Gimnasia de Mendoza en la Bombonera, el sábado anterior a su día soñado.

La palabra del pibe de Boca

Bendición (1)

Aquella tarde, Leandro Paredes pareció señalarlo cuando elogió sus características y su actuación: “Cuando hay gente que se encuentra entre líneas es una ventaja muy grande, el chico lo hizo muy bien y hay que seguir mejorando”, dijo el capitán hace tan sólo una semana. Y parece que Ubeda lo escuchó.

Decidido a que colabore en la conducción sin dejar de ser una pieza activa del equipo, el DT lo mandó a la cancha de entrada en el chivísimo desafío que tenían él y el equipo el último miércoles.

Sin comparar, pero…

Y el plan salió bien y mostró con claridad que sí, que el triple cinco puede funcionar, pero que necesita un complemento. Alguien capaz de romper como lo hacía -salvando las distancias- Román en las grandes paradas de los 2000 con Cristian Traverso, Chicho Serna y Pepe Basualdo (o Sebastián Battaglia) haciendo todo el trabajo sucio.

O como Carlitos Tevez (también lejos de aún poder compararlos), cuando le tocaba unir a Javier Villarreal, a Raúl Cascini y a Diego Cagna o Seba con el ataque del campeón mundial 2003.

Plantado como extremo, pero con tendencia y naturalidad para pedir todas (todas) las pelotas y ser influyente, ese primer partido no pudo ser mejor. Y dejó en evidencia que tal vez el problema no era el plan, sino los intérpretes que lo antecedieron y que hoy verán de afuera o al menos alternando cómo el chico de 19 años se adueña del puesto.

Román y su gol olímpico a Vélez en 2007

Bendición (2)

Categoría 2007, Tomy nació en Ciudadela el mismo día (9 de mayo) que Boca dio un paso clave a su última Copa Libertadores al eliminar a Vélez en Liniers… gracias a un gol del hoy presidente del club.

Y entre la firmeza que mostró en las declaraciones tras su debut como titular, un detalle de la noche en la Fortaleza habló más de él que él mismo: su mamá se dio cita en la tribuna visitante como una hincha más. “Antes de cada partido le doy la bendición”, confesó ante las cámaras de televisión -a través del alambrado- después de la noche tan esperada.

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