sábado, 5 abril, 2025

Juan Grabois: entre la bronca popular y la sumisión a la rosca peronista

Juan Grabois y Patria Grande se enfilan detrás de Cristina Fernández de Kirchner en su disputa de poder con Axel Kicillof. Se trata de esa interna interminable que las bases populares del peronismo no entienden y rechazan.

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Por abajo, las bases que confían en Juan Grabois expresan necesidades e intenciones que no parecen tener mucho que ver con la disputa de poder que cuecen por arriba los dirigentes. Crece la bronca y están presentes las arengas de lucha -así se vio en un acto con micrófono abierto que encabezó Grabois en La Matanza.

Rosca por arriba

Por estas horas el kirchnerismo amenaza con romper la unidad para las elecciones legislativas bonaerenses, con una lista propia encabezada por CFK en la tercera sección. Una negociación al extremo, para impedir que el gobernador de la provincia de Buenos Aires desdoble las elecciones locales de las legislativas nacionales. La prenda de negociación son las elecciones PASO, que el kicillofismo busca suspender, con el apoyo de 45 intendentes. Una disputa por la lapicera, por cargos y lugares de poder.

El partido de Juan Grabois, dentro de Unión por la Patria, se ubicó públicamente del lado de Cristina Kirchner y tomó posición por mantener las elecciones concurrentes y sin PASO. La figura de Grabois, sin primarias abiertas, tiene pocas chances de competir dentro de la rosca peronista. Así que, como venía anticipando, dejaría la decisión de su propia candidatura en manos de la Jefa.

El daño que hace el gobierno nacional no es solo económico sino fundamentalmente espiritual e intelectual. Buscan lobotomizar a nuestro pueblo, oscurecer su corazón y nublar su mente. @CFKArgentina tiene 10 toneladas más de materia gris que todo el gabinete libertario junto. Sin… pic.twitter.com/ZoD0BOqF98

— Juan Grabois (@JuanGrabois) April 1, 2025

Cristina encabeza la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires…” -propone Grabois- “y que la justicia la proscriba si se anima. Felíz estaría de acompañarla en esa lista, pero sino, como corresponde, primero la patria, después el movimiento y finalmente los hombres”.

Y, aunque desde Patria Grande plantean la unidad, también manda un consejo a Kicillof para que se alinee a la expresidenta: “Podemos ser dignos del trasvasamiento generacional si algún día podemos decir (…) “somos enanos, pero enanos que se paran sobre los hombros de esos gigantes y, aunque pequeños, a veces logramos ver más lejos en el horizonte que ellos».

De esta manera, Patria Grande decidió tomar partido y meterse en el “barro de la política”, donde nadie entiende muy bien cuáles son las diferencias entre Cristina y Kicillof, pues no existen debates abiertos sobre cómo encarar la crisis social y económica que pesa sobre el pueblo trabajador y las mayorías populares. ¿Por qué se pelean, entonces?

Juan Grabois admite este juego y propone: “En las elecciones provinciales y municipales -les aseguro es donde están las diferencias mayores– que se definan a través de internas cerradas sin intervención de Axel y Cristina entre las distintas facciones que existen hoy en Unión por la Patria”.

Bronca por abajo

En eso transcurre la «alternativa política» del PJ y el partido satélite de Juan Grabois para enfrentar al Gobierno de la motosierra y la entrega nacional. No hay debates de estrategias en el sentido de pensar cómo poner en pie fuerzas sociales que permitan poner un freno de mano a la crisis actual. Le llaman «estrategia» a la rosca electoral de cargos, cajas y espacios de poder.

Esta degradación del debate está a tono con la crisis del peronismo -que se agudizó tras el fracaso del gobierno del Frente de Todos. Y más, en general, con la crisis de representación en todos los espacios políticos del régimen democrático post-2001, caldo de cultivo para la antipolítica de extrema derecha.

Pero, por abajo las bases del pueblo trabajador, tienen músculos y memoria. Hace unos días, Grabois subió a Youtube la filmación de una «asamblea» que encabezó en Gonzalez Catán, partido bonaerense de La Matanza.

Allí, trabajadoras de comedores populares, recicladoras urbanas, trabajadores del barrio y un veterano de la guerra de Malvinas, entre otros, se mostraron atravesados por las últimas movilizaciones de jubilados y jubiladas, de las que muchos de ellos habían participado. Grabois no venía participando, hasta que apareció en la última donde miles resistieron la feróz represión policial.

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«¿A dónde están esos que a nosotros nos prometieron que nos iban a ayudar? ¡Que iban a defender a la Argentina, que iban a defender al pueblo!» -arengó una vecina de CABA- «Supuestamente tenía que estar la CGT, la CTA, organizaciones sociales… solamente los vi a los jubilados. Era todo un simulacro«. Y denunció: «Entre el presidente, Bullrich, Petovello y el resto de la manada, nos están matando«.

Mientras se consumen en internas por cargos, las organizaciones sindicales y sociales que conduce el peronismo vienen siendo fuertemente cuestionadas por sus borradas de las distintas luchas en las que empieza a abrirse camino la resitencia obrera y popular. El propio Juan Grabois participó de un acto conjunto de la UTEP y la CGT, días después de la brutal represión a jubilados y jubiladas -meses después de que la central negociara la entrega de derechos laborales con la aprobación de la Ley de Bases.

Grabois pivotea con un pie cerca del PJ y la burocracia sindical, y con otro en la base de los movimientos sociales.

«No quiero más en las listas electorales a los Bossio, a los Pichetto, a los Scioli, todo lleno de traidores. Y no queremos más esta CGT entreguista que no mueve un pelo y transa y negocia. ¿Que esperamos para echarlos a la mierda?» -arengó un veterano de la guerra de Malvinas, que llevaba una remera de Palestina Libre. Y remató: «En la dictadura también salimos a la calle, ¿cómo no vamos a salir a ahora? Todo el mundo tiene que salir a luchar».

Pero la estrategia de Patria Grande y Juan Grabois no rompe con la encerrona de la política tradicional. Incluso hace unos meses llegó a proponer un frente con Martín Lousteau y Elisa Carrió , dos colaboradores «democrátas» del gobierno de Milei en el Congreso.

En el mismo sentido, en vez de abrir estos espacios de micrófono abierto para pensar, entre trabajadores, jubilados y jóvenes, cómo organizar esta fuerza social y estas ganas de luchar para derrotar el plan de ajuste y entrega del Gobierno de Milei; los concova como actos electorales, para terminar yendo detrás de la rosca intentendible del peronismo, que gira en falso. La misma «estrategia electoral» que en las últimas elecciones lo llevó a encolumnarse detrás de Sergio Massa, cuyos gobernadores aliados han mandado votar las leyes de entrega del gobierno autoritario de Milei.

«Nosotros no nos tenemos que intimidar porque Bullrich manda a poner un pelotón de milicos para pararnos a nosotros, que es un derecho constitucional… poder decirle no a este gobierno y defender nuestros derechos» -planteó también una docente jubilada -«Haga lo que haga, no nos tenemos que intimidar. No hay que tenerle miedo porque el miedo paraliza«.

Las voces que se expresaron en esta asamblea con Juan Grabois, hablaron no solo de las terribles condiciones a las que se enfrenta el pueblo trabajador más precarizado, sino también de una creciente voluntad de enfrentar estas condiciones.

¿En qué cargos y posiciones jugará Juan Grabois y Patria Grande en las elecciones 2025? Es una incógnita abierta, que probablemente dependa del resultado de la contienda entre Cristina y Kicillof. Lo que es seguro es que seguirán jugando un rol de contener los votos que el peronismo fue perdiendo por izquierda; en sus sucesivos giros a derecha de los últimos años.

Después de todo, la Izquierda trostkista es la única alternativa política que plantea coherentemente dar la pelea no solo en el Congreso, sino en las calles y desde los lugares de estudio y de trabajo y en los barrios. El planteo del Frente de Izquierda, de que el gobierno de Javier Milei, su casta amiga y el FMI, no van más, va de la mano de una militancia diaria que busca acompañar e impulsar la auto-organización y la coordinación de todos los sectores en lucha. Pues la única manera de imponer una huelga general y un plan de lucha unificado, que revierta la situación en favor del pueblo trabajador y pobre, es logrando articular estas fuerzas desde abajo. La alternativa es luchar, «con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes» -como dice la voz popular.

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