sábado, 29 marzo, 2025

Brasil y la «maldición» del gato: del maltrato a la tremenda racha negativa

La Selección de Brasil atraviesa una de las rachas más complicadas de su historia reciente. A pesar de su glorioso pasado y de contar con innumerables figuras que han marcado la historia del fútbol, la Verdeamarela no logra salir de un bache que muchos hinchas y medios asocian a un polémico incidente ocurrido durante el Mundial de Qatar 2022: el «maltrato» a un gato, un animal considerado sagrado en la cultura islámica.

Este suceso, que desató críticas a nivel global, ha sido señalado por los más supersticiosos como el inicio de una «maldición» que aún parece perseguir al equipo. La última muestra de esta crisis llegó anoche, cuando Brasil sufrió una contundente derrota por 4-1 ante Argentina en el Estadio Monumental, en el marco de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026.

El resultado no solo fue una goleada, sino que se vivió como una verdadera paliza futbolística, recordada como uno de los clásicos más desequilibrados de la historia reciente entre ambos gigantes sudamericanos.

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El origen de la «maldición del gato»

Todo comenzó el 7 de diciembre de 2022, días antes del partido de cuartos de final del Mundial de Qatar 2022 entre Brasil y Croacia. Durante una conferencia de prensa, mientras Vinícius Jr. respondía preguntas de los periodistas, un gato se subió a la mesa.

El jefe de prensa de la selección brasileña, Vinicius Rodrigues, tomó al felino del lomo y lo arrojó al suelo de manera brusca, un gesto que generó sorpresa entre los presentes y risas nerviosas del propio futbolista.

Sin embargo, la acción no pasó desapercibida y desató una ola de críticas en redes sociales. En la cultura islámica, los gatos son considerados animales sagrados debido a la predilección que el Profeta Mahoma tenía por ellos. En Qatar, un país donde los gatos son comunes en las calles y son tratados con respeto, este acto fue visto como una deshonra.

Según la tradición, cualquier maltrato hacia un gato es un pecado que merece un castigo divino. Conscientes de la controversia generada, los jugadores brasileños intentaron mitigar el daño adoptando al gato y nombrándolo «Hexa», en referencia al hexacampeonato mundial que buscaban en Qatar.

Sin embargo, la decisión de ponerle ese nombre, que algunos interpretaron como una burla adicional, no hizo más que alimentar las teorías de una «maldición«.

La mala racha que transita Brasil desde el incidente con el gato

Luego del incidente felino, Brasil jugó 26 encuentros contando el partido ante Croacia, las Eliminatorias Sudamericanas, amistosos y la Copa América. El acumulado favorece al Scratch, pero está acostumbrado a tener números mucho mejores: 10 triunfos, 9 empates (dos que culminaron en eliminaciones por penales) y 7 caídas.

Tras el Mundial, jugó tres amistosos: perdió ante Marruecos, le ganó a Guinea y volvió a caer ante Senegal. Luego, por Eliminatorias, se recuperó ante Bolivia y Perú, pero igualó como local ante Venezuela, la segunda vez en la historia que eso sucede. Seguido de eso, acumuló tres derrotas en fila: ante Uruguay, Colombia y Argentina, la cual le sacó el invicto histórico como local por las Eliminatorias.

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Las dos giras de amistosos previas a la Copa América 2024 parecían indicar que la cosa estaba mejorando: triunfos ante Inglaterra y México y empates ante España y Estados Unidos. Sin embargo, en el certamen continental no pudieron clasificar primeros de su grupo por no haber podido pasar del empate ante Costa Rica y, en cuartos, fueron eliminados por penales ante Uruguay, siendo que los últimos 15 minutos los jugaron con un hombre más.

Tal vez en uno de sus peores momentos en este siglo, Brasil cayó con baile frente a Argentina en el Monumental y registró por primera vez caídas frente a su eterno rival en los dos enfrentamientos de la misma edición de las Eliminatorias.

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