miércoles, 17 julio, 2024

Tranquilidad, lujos y buenos colegios: el imán de Argentina que atrae a los capos narco

Estando preso en la cárcel de Ezeiza, a la espera de su extradición a Estados Unidos, el narco paramilitar colombiano Henry de Jesús López Londoño (52, alias «Mi Sangre») expresó de manera muy grafica qué lo había movilizado a mudarse en 2011 a nuestro país con su familia: «Para nosotros Argentina es el Nordelta de Latinoamérica«.

¿Qué quiso decir exactamente con eso? Simple: que con las carretillas de dólares de la cocaína vivir en nuestro país (llámese Puerto Madero, Nordelta o cualquier otro barrio cerrado de lujo) no sólo es sólo posible sino, ante todo, deseable.

Aunque los casos de inseguridad cotidiana (con sus muertos y sus historias dramáticas), duelan cada día, lo cierto es que Argentina es un país tranquilo para los grandes traficantes de la región. Por eso resulta un destino elegido a la hora de esconderse, jubilarse o mandar a sus familias.

Aquí pueden pagar buenos colegios, mantener a sus esposas en barrios seguros donde no tienen casi necesidad de salir al exterior y hasta invertir con relativa facilidad a través de testaferros locales, aunque últimamente las causas por lavado de dinero han cercado a más de uno.

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El Ministerio de Seguridad confirmó que ya se encuentran en Ecuador.

Cosas tan simples como hablar el mismo idioma, gozar de una vida nocturna atractiva o contar con una colectividad que lo acoja, y ayude a mimetizarse con el entorno, completan el atractivo del combo, que muchas veces también incluye seguir traficando toneladas de cocaína desde aquí.

La deportación de los familiares del narco ecuatoriano La deportación de los familiares del narco ecuatoriano «Fito» Macías.Por eso, en un punto, no sorprende el intento de la esposa e hijos del narco ecuatoriano José Adolfo «Fito» Macías (44) de afincarse en el barrio privado Villa del Golf, en Córdoba. A través de su cuñado -hermano de su esposa- Macías pagó dos años de expensas por adelantado y 50 mil dólares cash por el boleto de compra venta de la casa en el country cordobés. No estaban de paso.

Antes que ellos ya habían elegido la Argentina otros pesados.

Para empezar está el archiconocido caso de la viuda de Pablo Escobar Gaviria -jefe del cartel de Medellín- y sus hijos, que entraron en 1995 con identidades nuevas provistas por el gobierno colombiano (y el ok del gobierno argentino) y hoy -nacionalizados- siguen en la Argentina, con una causa por lavado de dinero abierta.

Por esa misma época recaló en Recoleta y también en la Costa Bonaerense ( donde compro campos y una mansión) el mexicano Amado Carrillo Fuentes, jefe histórico del Cartel de Juárez. Conocido como «El Señor de los Cielos», vivió en Argentina entre 1996 y 1997 con su mujer y sus hijos usando la identidad falsa de Francisco Mora Guerrero.

Su vida transcurría entre Buenos Aires y Mar del Plata. A muchos les había comentado que tenía el proyecto de construir una planta procesadora de papas en Balcarce y radicarse definitivamente en nuestro país. En la zona, el capo mexicano se había instalado a sus anchas en la Estancia Rincón Grande, comprada a José Bordeu en dos millones de dólares.

Imagen tomada de la cuenta en X de las Fuerzas Armadas de Ecuador que muestra el cartel de búsqueda de José Adolfo Macías Villamizar. Foto: EFEImagen tomada de la cuenta en X de las Fuerzas Armadas de Ecuador que muestra el cartel de búsqueda de José Adolfo Macías Villamizar. Foto: EFEEn el año 1997 viajo a México a hacerse una cirugía estética para cambiar su aspecto y murió en un confuso episodio. Tenía apenas 40 años. Los bienes que compró en Argentina -incluido un león embalsamado- quedaron secuestrados por la Justicia Federal. Pero tomó décadas llegar a una subasta oficial.

De todos lados

Narcos colombianos del cartel de Medellín, del Cartel de Cali, del cartel del Norte del Valle, de los Urabeños. Mexicanos del cartel de los Cuinis o hasta el Amado Carrillo Fuentes. Capos del Primer Comando Capital (PCC), el grupo criminal al más importante de Brasil.

La lista de narcos que eligieron Argentina tiene personajes de todo tipo y hasta algunos que pasaron casi inadvertidos como Juan Miguel Rodríguez Arbeláez (47) hijo de Miguel Rodríguez Orejuela, capo del cartel de Cali, que en 2009 se instaló en Buenos Aires con su esposa y sus dos hijos.

Un caso emblemático es el de Ignacio Alvarez Meyendorff (63). Conocido como Nacho» o «Gran Hermano», emigro a la Argentina en 2005 luego de que una banda rival secuestrara a su madre en Colombia. Aquí fundó todo tipo de empresas, sus hijos tuvieron hijos, logró la residencia y recién fue detenido en abril de 2011 por pedido de los Estados Unidos que lo condenó luego por narco.

A Meyendorff lo arrestaron en el Aeropuerto Internacional Ezeiza cuando volvía con toda su familia de unas vacaciones en Taití. Se calcula que en Argentina llegó a lavar 50 millones de dólares del narcotráfico.

El brasileño Orlando Marques Dos Santos (60), conocido por el apodo de «Sarará» -miembro destacado del grupo criminal Primer Comando Capital (PCC)- tenía el cartel de ser uno de los 10 traficantes más importantes de Brasil. En su país ya lo habían condenado a 34 años de prisión por homicidio, tráfico de drogas, asociación ilícita y lavado de dinero.

Sarará tenía problemas cardíacos. Con una identidad falsa había logrado operarse del corazón en el Hospital Italiano de Buenos Aires en 2015 y, de hecho, fue detenido en el Hotel Hilton de Puerto Madero en 2019, cuando regresó a Buenos Aires a hacerse un control médico. Aquí murió, preso, en 2022, mientras intentaba que lo dejaran mudarse en prisión domiciliaria a una torre de Puerto Madero que ocupaba su joven novia boliviana.

Puerto Madero fue también el lugar elegido por el mexicano Gerardo González Valencia (48), uno de los jefes del violento cartel mexicano de Los Cuinis que llego a abrir un drugstore frente al Yacht Club.

Gerardo no solo invirtió en la Argentina. Él mismo se vino a radicar aquí con su esposa, Wendy Dalaith Amaral Arevalo, y sus tres hijos. La familia entera ocupó el departamento E del 4° piso del Faena Hotel. Gerardo González Valencia se radicó en Argentina en 2011 y dispuso todo para quedarse aquí un buen tiempo. Incluso pagó, con seis meses de adelanto, el colegio de su hijos, una institución conocida en el ambiente porque allí van los familiares de muchos diplomáticos extranjeros.

Aun es un misterio porque en 2012 decidió precipitadamente mudarse a Uruguay. Allí termino detenido.

Los hermanos colombianos Erman (46) y Williams (42) Triana Peña hicieron pie en Buenos Aires en el 2000 como paso obligado para mandar toneladas de cocaína boliviana a Europa, vía Africa. Y mudaron toda su familia a barrios cerrados del Norte del Conurbano.

Este viernes, el ecuatoriano José Adolfo «Fito» Macías, sumó su nombre y el de su familia a la lista de «pesados» que eligieron la Argentina. Cuantos más pueden estar por Buenos Aires o el Interior tomando sol en su pileta es algo que siempre queda en duda.

PS

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