Dos días enterrado en la basura, manguera para respirar y «escudo»: la increíble fuga de «Caníbal» de Devoto

En posición fetal, armado de dos naranjas, algunas botellitas de agua, un celular y un manguera para respirar. Así Mauricio «Caníbal» Laferrara (27) habría logrado sobrevivir enterrado bajo más de un metro de basura entre la tarde del martes 17 y la mañana del jueves 19 de octubre pasado.

A las 10.30 de ese jueves, Laferrara habría salido del penal de Devoto dentro de un contenedor de residuos rumbo al predio de la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse). Nunca más se supo de él y actualmente tiene pedido de captura internacional.

Protegido por colchones usados (la unidad estaba en pleno recambio camas) y con la tapa de una mesa de plástico sobre su cabeza, evitó ser lastimado por las lanzas con las que los penitenciarios pinchan la basura antes de que salga de la cárcel.

Así figura en un informe oficial aportado a la causa por la Secretaría de Justicia de la Nación, de la que depende el Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Según pudo saber Clarín, se trata de un reporte preliminar. La principal hipótesis es que Laferrara estuvo escondido en la basura dos días, pero aun hay puntos oscuros. El más importante de ellos: el viernes 20 las cámaras del playón de basura no funcionaron durante cinco horas y las explicaciones técnicas que se dieron no terminaron de convencer.

¿Se escapó en el camión del sábado y no del jueves? ¿Toda la historia de la basura fue un montaje y la fuga se concretó por otro lado que nadie se detuvo a revisar? En la propia Secretaría tienen dudas, pero por ahora todo parece sostener la hipótesis que se presentó a la Justicia como la más probable.

Las malas lenguas aseguran que, aunque era arriesgado, todo salió de lo más bien y por eso el sábado 21 el propio «Caníbal» se comunicó a uno de los celulares ilegales que hay en su pabellón para avisar que estaba a salvo y, de paso, agradecer el apoyo recibido.

Su plan -que contó con la ayuda de al menos media docena de compañeros y una cantidad no determinada aun de penitenciarios- le permitió protagonizar una de las fugas más sorprendentes de los últimos años.

La notificación roja de Interpol por el prófugo Mauricio La notificación roja de Interpol por el prófugo Mauricio «Caníbal» Laferrara (27), quien escapó del penal de Devoto.La ausencia de un preso tan picante como Laferrara -alojado en el pabellón 11 de la planta 3- no fue advertida en al menos seis recuentos de presos. Recién el viernes 20 un preso/informante del Servicio Penitenciario Federal (SPF) pasó el dato: «Cuenten en el 11 a ver si están todos«. Los guardias fueron al pabellón, contaron y, en lugar de 74 internos, había 73.

¿Quién faltaba?

Respuesta: Mauricio Jesús «Caníbal» Laferrara, un peso pesado en serio, jefe de gatilleros del capo narco de Rosario Esteban Lindor Alvarado. Un tipo que con 23 años fue sentenciado a prisión perpetua por dos homicidios y en total se lo acusa de seis, además de tener una condena por narcotráfico.

Las fallas del sistema que hicieron que un delincuente tan pesado estuviera en la cárcel de Devoto, y no en un complejo de máxima seguridad como Marcos Paz o Ezeiza, es sólo parte del escándalo que generó su fuga.

El penal de Devoto. Foto: Luciano Thieberger.El penal de Devoto. Foto: Luciano Thieberger.Laferrara se esfumó y nadie se dio cuenta. Al punto que durante las primeras 24 horas, luego de advertida su ausencia, los penitenciarios insistían en que podía estar escondido en la unidad o que lo había matado y descartado con la basura, en pedacitos. Decían que nadie podía esfumarse así como así.

Hoy ya nadie sostiene esto.

La principal hipótesis volcada en un completo informe de la Secretaría de Justicia de Nación revela una secuencia que, en su ejecución, habría empezado el lunes 16 y concluido el viernes 20 -con la filtración (¿intencional?) de la fuga– y que tiene detalles de ingenio pocas veces visto.

La cronología de la fuga más insólita

Antes de explicar como habría sido la fuga de Laferrara, hay que explicar algunos procedimientos internos de Devoto, sobre todo lo que se relaciona al manejo de la basura.

En esa unidad federal -la única que queda en funcionamiento en la Ciudad de Buenos Aires-, los residuos son sacados de cada pabellón por cuatro o cinco fajineros (presos que hacen tareas de limpieza), acompañados por un celador y un agente de requisa.

Los fajineros suelen ser personajes vidriosos con influencia tanto entre sus compañeros como con los guardias. Tienen privilegios. Llevan y traen.

Esteban Alvarado, Mauricio Esteban Alvarado, Mauricio «Caníbal» Laferrara y Jorge Benegas. Todos condenados en el juicio al clan Alvarado.La basura se mete en tambores azules de 200 litros y a veces también en carros con tapa y ruedas como los que usan grandes restaurantes. Todo es llevado al playón, donde hay dos contenedores que miden un metro ochenta de alto, por lo que para arrojar la basura se deben subir algunos escalones.

La basura llega al playón dos veces por día: a las 10 de la mañana y a las 18 y los camiones recolectores que la transportan a la Ceamse la retiran cada martes y jueves por la mañana. Antes, un guardia con una lanza pincha el contenido. A veces los camiones se llevan los dos contenedores, a veces uno. La compactación recién se hace en el predio de José León Suárez.

Segun la reconstrucción que hizo la Secretaría de Justicia, las cosas raras comenzaron el lunes 16 cuando un preso fue hasta uno de los contenedores y colocó en un extremo un colchón enrollado. Lo hizo en el contenedor que estaba medio vacío y que, por eso (creen), no sería retirado la mañana siguiente.

De acuerdo a los testimonios de los informantes, ese colchón enrollado lo que hizo fue reservar el lugar en el que, 24 horas después, se acomodaría Laferrara.

Es a partir del martes que las cámaras empiezan a aportar información. No se trata de que se hayan encontrado imágenes reveladoras, pero sí algunas secuencias extrañas registradas el martes a la tarde.

Entonces se ve a un grupo de presos llevando la basura del pabellón 11 por los pasillos. Una vez en el playón, pasan varias cosas llamativas. La primera es que los presos arrastran con esfuerzo un tacho de 200 litros azul que parece pesado, lo suben al contenedor con cuidado y luego otros dos entran al contenedor y acomodan su contenido.

Las inmediaciones de la cárcel de Devoto. Foto: Andrés D’Elia.Las inmediaciones de la cárcel de Devoto. Foto: Andrés D’Elia.Además, mientras esto ocurre, otro grupo de presos entra al sector con una decena de colchones a descartar y comienzan a tirarlos en el otro extremo del mismo contenedor. Sumado a esto, otro preso entra con una gran manta llena de maderas y la despliega frente a los guardias, que lo ayudan a tirarlas dentro del segundo contenedor.

Lo que dicen los presos que hablaron tras la fuga es que, en ese momento, Laferrara se ubicó en el hueco que ocupaba el colchón enrollado, con agua, cosas para comer y una manguera para poder respirar porque una vez ubicado lo sepultaron en la basura. Llevaba un celular encima y la tapa de plástico de una mesa sobre su cabeza para protegerse.

De esto no hay imágenes y hasta el momento tampoco ninguna que lo muestre tirándose del camión recolector una vez que salió de la cárcel (solo hay tres cámaras que tomaron el trayecto hasta el basural).

Los de la empresa recolectora aseguran que los camiones no hicieron paradas, por lo que todas las miradas apuntan a la Ceamse. También es una posibilidad cierta que Laferrara se tirara del camión en un punto previamente acordado y se subiera a un auto de apoyo.

¿»Caníbal» fue rescatado en el basurero de José León Suárez, en General Paz, en el Acceso Oeste o no lo logró y terminó como relleno sanitario?

Muchos temen que, si está vivo y escondido, pronto salga para hacer lo que mejor sabe: matar.

EMJ

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