Alerta en la Cancillería: de qué se trata el llamativo plan de Sergio Massa para los embajadores

Las elecciones nacionales del último domingo impactaron de lleno en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Ahora, unos mil funcionarios de carrera y administrativos que se encuentran en el exterior más otros casi cuatro mil que se acumulan en Buenos Aires, aguardan con ansiedad el balotaje del 19 de noviembre para saber lo que les espera.

El pánico se apoderó sobre todo de los diplomáticos el último lunes tras las promesas del candidato oficialista Sergio Massa, el más votado en la primera vuelta del domingo 22.

En su primera rueda de prensa con corresponsales extranjeros tras quedar en competencia contra Javier Milei para noviembre, Massa le respondió una pregunta a una periodista coreana sobre los intereses argentinos con China, con un anuncio. Dijo que en una eventual presidencia suya se implementará “un cambio en el sistema del servicio exterior argentino”.

Anunció entonces que el ascenso de embajadores no se iba a dar “solamente por antigüedad” sino por su «capacidad de generar negocios para la Argentina”. Buscó mostrar que exigirá eficiencia y productividad.

El embajador Gustavo Martínez Pandiani, la economista Diana Mondino y el ex senador Federico Pinedo en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) El debate sobre política exterior de los referentes de Massa, Milei y BullrichEl embajador Gustavo Martínez Pandiani, la economista Diana Mondino y el ex senador Federico Pinedo en el Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) El debate sobre política exterior de los referentes de Massa, Milei y Bullrich“No quiero embajadores que coman sandwichitos en los cócteles ni que tomen copas de champagne. Quiero embajadores que hagan negocios para la Argentina y que traigan resultados para nuestras empresas”, sostuvo asesorado por su referente en política exterior, el embajador de carrera Gustavo Martínez Pandiani, que tiene el doble comando de ayudarlo con su agenda externa mientras sigue siendo jefe de la embajada en Suiza, misión que asumió hace unos meses, en plena campaña.

Martínez Pandiani ya se había referido negativamente a los cócteles, durante una exposición en los ciclos de Clarín en el Malba.

Siguió con este foco hace una semana cuando mantuvo un cruce por lo mismo con la referente en política exterior de la Libertad Avanza, Diana Mondino, en el marco de un debate que protagonizaron en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) con Federico Pinedo, quien era hasta el domingo 22 el eventual canciller de la ahora ex candidata a presidenta, Patricia Bullrich.

También Mondino amenazó con la «motosierra» de Milei en un almuerzo en el Club Francés. «En todos lados va a haber un ajuste de personal en donde se pueda legalmente, pero ademas lo que va a tener es una re asignación (de personal) en muchísimos lados “, dijo la economista.

Malestar entre los diplomáticos

Los dichos de Martínez Pandiani y Mondino molestaron a los diplomáticos. Hubo primero una reacción del llamado Grupo Honorio, lo que queda de lo que fue el abigarrado grupo de radicales y hoy se muestra en crisis. Después, salió un comunicado de la Asociación del Personal del Servicio Exterior (APSEN), el gremio diplomático, a pedido de sus socios.

“En recientes manifestaciones públicas representantes de UxP y LLA atacaron la diplomacia profesional. El desprecio hacia el mérito y el profesionalismo repite erróneos clichés utilizados por quienes desconocen el desempeño y utilidad de la diplomacia profesional argentina”, señalaron los primeros.

Por su parte, el APSEN lamentó «las expresiones públicas que en el contexto electoral se han formulado en las que se expresa una visión limitada a lo social y protocolar del accionar por parte del Cuerpo Profesional del SEN”.

Luego ofendidos, los diplomáticos del gremio dijeron que en su tarea defendían los «derechos de soberanía a las Islas Malvinas», promocionaban el comercio exterior, las inversiones extranjeras y el turismo receptivo.

Dijeron que llevan las negociaciones bilaterales y multilaterales en temas de relevancia global, que hacen tarea consular, y que brindan la asistencia de los argentinos en el exterior, “muchas veces poniendo en peligro sus vidas y las de sus familias”.

Un plan con antecedentes

El rol de los embajadores y diplomáticos volvió al centro de una singular pelea, y el reclamo de que salgan a vender a la Argentina con una valija en mano no es nuevo. Más bien es un clásico.

El ex canciller de Mauricio Macri, Jorge Faurie, utilizó la misma metáfora del maletín y el cóctel, cuando en realidad se sabe que, para los diplomáticos eso no es así. Y que, en todo caso, las recepciones generan contactos, facilitan negociaciones, como información a los periodistas.

Mientras que la balanza comercial de un país está estrechamente vinculada al sector privado y los embajadores tienen que buscar oportunidades, no depende de ellos aumentar el comercio de su país.

En el caso argentino se presentan serios obstáculos. Los embajadores tienen que salir a vender un país con cepo y otros controles cambiarios, sin derechos de giro, con trabas de todo tipo al comercio. Hay inflación y cambio permanente de reglas jurídicas.

Si Cristina Kirchner les empezó a sacar el manejo del comercio con su super secretario Guillermo Moreno, y Mauricio Macri se los sacó del todo para dárselo a su ministerio de Producción, Alberto Fernández se los devolvió a medias en diciembre de 2019.

Cancillería «detonada»

Entre tanto, puertas adentro del Ministerio señalan que “la Cancillería está detonada”. Con la vuelta a la democracia, pero sobre todo a partir de la grieta que se generó con la irrupción del kirchnerismo, los cargos y destinos al exterior se volvieron una cuestión de premios y castigos, con funcionarios excesivamente preocupados sus ascensos y traslados al exterior, sobre todo a destinos «premium», siempre en dólares y euros.

Otro de los problemas es que los que están relegados por la política, se quedan en sus casas. Tal es el caso hoy de un grupo de embajadores que tuvieron buenas designaciones con el gobierno de Macri.

En 2019, los «congelaron», ni los querían en las oficinas pero tampoco les exigieron trabajo, aunque cobran no menos de 2 millones de pesos mensuales cada uno. En el massismo afirman ahora que los quieren jubilar.

Quienes viven el día a día en Cancillería afirman que hay superposición de actividades. Pero cuando se lo intenta ordenar intervienen los gremios. Por ejemplo, hay al menos cinco direcciones en el ministerio de relaciones exteriores dedicadas a derechos humanos mujeres, féminas, género, transgénero. Hay áreas de sociedad civil cuya tarea se desconoce. Direcciones y secretarías que antes manejaban los diplomáticos están a cargo de políticos que generan sueldos extras.

Y aunque el equipo de Santiago Cafiero atinó a hacer algunas obras de infraestructura, el edificio de Esmeralda y Arenales tiene graves problemas. Se corta la luz, los ascensores se rompen. Hay inundaciones internas. El verano pasado no funcionaba el sistema de aire acondicionado. Y las oficinas fueron literalmente un infierno.

El Palacio San Martín es otro problema edilicio de extrema gravedad porque se trata de una antigua edificación con serio deterioro. Y también lo sufren las residencias que todavía posee la Argentina en el exterior. La respuesta siempre es la misma. No hay dinero para semejante costo de reparación.

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