Todo lo que no se vio del debate: aplausómetro, el caso Insaurralde y la cena de festejo de Javier Milei

“Hacelo, hacelo, hacelo”. Sergio Massa le gritaba con el micrófono apagado a Javier Milei mientras el libertario intentaba responder si le pediría perdón al Papa Francisco por agraviarlo, una pregunta que le había hecho el candidato y ministro unos segundos antes. La tensión estaba en el aire. Cuando terminó de hablar el libertario enfureció y empezó a pedirle explicaciones a los moderadores Esteban Mirol y Lucía Trujillo que intentaban explicarle que el reglamento no permitía interrupciones y que nada de lo que había dicho Massa salió al aire. «Tiene el micrófono apagado pero acá se escucha igual«, se quejó el libertario.

En el Forum de Santiago del Estero, donde se desarrolló el primer debate presidendial que no tuvo claros ganadores, la tensión fue tal que hasta Patricia Bullrich y Miriam Bregman empezaron a gesticular.

Abajo, entre las gradas de los invitados, los seguidores de Milei también pedían explicaciones por lo bajo y crecía el murmullo. Fue uno de los pocos momentos donde los candidatos se salieron de libreto y se rasparon más allá del reglamento.

La bronca entre Milei y Massa pareció quedar flotando en el aire tras ese episodio y se materializó al final del debate cuando llegó el momento del saludo. El libertario salía del escenario, al ver que se acercaba el ministro de Economía, miró al piso, apenas le extendió la mano, lo miro de refilón, casi con desprecio, y no detuvo la marcha.

Patricia Bullric en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi FaillaPatricia Bullric en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi FaillaLa tensión entre Massa y Milei no fue el único cruce de las dos horas del primer debate presidencial donde también estaban los candidatos Patricia Bullrich, Myriam Bregman y Juan Schiaretti.

Milei fue el primero en entrar porque debía ubicarse en el últmo atril y sus invitados aplaudieron. Como la organización no los reto, en Juntos por el Cambio se miraron y decidieron arrancar con el aplausómetro por eso las palmas se escucharon más fuertes cuando entró Bullrich. En la izquierda tomaron nota y como Bregman fue la última en entrar, también recibió su mini ovación.

Javier Milei en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi Failla.Javier Milei en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi Failla.Bullrich intentó en varias oportunidades cruzar miradas con Massa para confrontarlo, pero el ministro la evitaba. La dirigente de Juntos fue la que más agua tomó durante todo el debate. Venía de una semana donde una angina la tuvo a maltraer -tuvo que tomar antibióticos- y necesitaba hidratarse constantemente.

La tensión entre los invitados

El público, compuesto por invitados de los candidatos, dirigentes, políticos, productores y empresarios cumplió en gran medida con las reglas impuestas por la Cámara Nacional Electoral -que organiza el debate- que les prohibía hablar, alentar o criticar a viva voz a los candidatos.

Pese a todo hubo charlas entre los espectadores y hasta un reto aun dirigente de izquierda que gritó «presentes» cuando Bregman habló de los desaparecidos, tras los dichos de Milei sobre el número de víctimas de la última dictadura militar. En ese momento, los encargado de la organización se acercaron hasta el hombre y le recordaron que no se podía gritar.

Los más animados estaban en el sector de Juntos. Mario Negri, Diego Santilli y Cristian Ritondo, invitados por Bullrich, se perdieron con la cantidad de derechos a réplica que tenían los candidatos y tras el bloque dedicado a la Economía analizaron el desempeño de la candidata. María Eugenia Vidal, sentada en la misma fila, se sumó a ese diálogo.

Sergio Massa en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi FaillaSergio Massa en el debate presidencial en Santiago del Estero. Foto Maxi FaillaEn el otro rincón, el de Unión por la Patria, Agustín Rossi y Sebastián Galmarini, hermano de Malena, fueron de los que más hablaban. Incluso se alegraron cuando Milei habló de educación porque consideraron que fue un punto flojo. Se rieron socarronamente cuando libertario intentó usar metáforas sobre la pesca para explicar su plan educativo.

Con Galmarini había llegado al debate Francisco de Narváez, el empresario que tuvo un paso por la política -le ganó a Néstor Kirchner las legislativas de 2009- pero luego volvió al mundo privado. El «Colorado» se mostró cerca de Massa y hasta se animó a bromear cuando Clarín le preguntó desde cuando lo apoyaba. «Desde chiquito», contestó.

Las frases e intervenciones de los candidatos sacaron varias sonrisas entre los espectadores. La más notoria fue en el arranque cuando Bregman le dijo “gatito mimoso del poder económico” a Milei. Los kirchneristas también se reían cada vez que Bullrich lo mencionaba a Massa. Es que la candidata de Juntos pronunciaba su apellido y dejaba un espacio de silencio antes de empezar a hablar.

María Eugenia Vidal reaccionó con sorpresa cuando Bregman la mencionó y la culpó de la represión tras los despidos de la fábrica Pepsico en su época dea gobernadora. Incluso la diputada se dió vuelta y recibió la palmada de otros asesores de Juntos por el Cambio.

Hubo varios saludos y charlas que incluyeron a protagonistas de todos los lados de la grieta. Ramiro Marra, candidato a jefe de Gobierno de Milei, tuvo un diálogo insólito con Héctor Daer, uno de los líderes de la CGT, antes de que arranque el debate. El libertario no creía la versión de que Massa había viajado en auto hasta Santiago del Estero. “Decime la verdad, no vinieron en auto”, le dijo a Daer que lo miraba con sorpresa. «Fuimos en auto hasta La Banda, paramos varias veces en el camino”, le contestó incrédulo. Marra, hiperactivo, aprovechó también para sacarse una selfie con Nacho Torres, el gobernador electo de Chubut. Ambos son amigos y se conocen desde la juventud.

El impacto del caso Insaurralde

El caso Insaurralde fue el tema de la jornada entre los dirigentes políticos y asistentes al debate presidencial. Aunque arriba del escenario apenas se mencionó, todos los políticos no podían dejar de hablar del tema. Daer le dijo a Clarín que “sacarlo del cargo fue ejemplificador” y consideró que era “oportunista” que se meta en el debate. Guillermo Francos, el candidato a ser ministro del Interior si gana Milei, también le dijo a este diario que era una “vergüenza” el caso Insaurralde. Luis Petri, el vice de Bullrich que llegó en avión de línea al debate, habló la hora y media que dura el trayecto con sus asesores del impacto del caso del ex jefe de Gabinete de Axel Kicillof.

Ritondo también analizó el caso durante el debate con Santilli y otros dirigentes. Estaba sorprendido por el nivel de obscenidad del caso y en uno de los cortes, entre análisis y análisis, volvió a sacar el tema de Insaurralde que fue poco mencionado por los candidatos arriba del escenario..

Otros dirigentes, que prefirieron que no se publiquen sus nombres, analizaban el caso y buscaban determinar si existió algún tipo de “operación” para filtrar las imágenes. No terminaba de entender como un dirigente político se había dejado fotografiar por una modelo en un viaje VIP por Marbella. Algunos, incluso sospechaban que un conocido dirigente sindical podía ser el artífice de la maniobra para sacar a la luz los imágenes. Ninguno aportó pruebas.

Tras el debate, los candidatos se recluyeron con sus equipos. Bullrich se fue al hotel NH a descansar y Massa a La Banda, cerca de Santiago del Estero, donde se alojó en el hotel Las Marías.

Milei armó una cena con su equipo en el hotel Hilton a la que fueron los más cercanos. Ramiro Marra, su hermana Karina, la candidata a diputada Marcela Pagano, su vocero Lenadro Vila y el candidato a senador Juan Napoli, entre otros. Hubo festejos y un menú que le gusta al libertario: entraña con ensalada.

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