Twitter, la peor red social en bulos climáticos: permite monetizar mentiras y no actúa contra la desinformación

Las grandes plataformas digitales se han convertido en «cómplices» del negacionismo climático. Así lo denuncia un nuevo informe sobre desinformación cambio climático que analiza las políticas adoptadas por las redes sociales más populares del mundo y en el que Twitter (rebautizada como X) ocupa la peor posición.

El estudio, elaborado por Climate Action Against Disinformation, una alianza de organizaciones climáticas internacionales como Greenpeace, examina a fondo las políticas de moderación de contenidos de MetaPinterestYouTubeTikTok X. En base a 21 requisitos, categoriza estas plataformas en un sistema de puntos que permite ver de forma sencilla cómo la gran mayoría de ellas suspende.

La peor parada es la antigua Twitter. La empresa propiedad de Elon Musk obtiene tan solo un punto, otorgado por tener una política de privacidad fácilmente accesible y legible. Sin embargo, la red social no toma medidas para mitigar la difusión de la desinformación climática, permite a los usuarios monetizar bulos, no opera con transparencia ni informa al público de su toma de decisiones.

El estudio solo aprueba, y por lo pelos, Pinterest: la mayoría de redes no tienen políticas eficaces antibulos ni aplican cuanto prometen

Degradación de Twitter

Los autores del estudio remarcan que la adquisición de la compañía por parte del controvertido magnate tecnológico «ha creado incertidumbre sobre qué políticas siguen vigentes y cuáles no». En una declaración de intenciones, Twitter dejó de prohibir las mentiras sobre la Covid-19 pocos días después que se oficializase la compra por parte de Musk. Amparándose en la libertad de expresión, los cambios impulsados desde entonces han acelerado la desinformación y los mensajes de odio.

En 2018, Musk dijo que el cambio climático «es la mayor amenaza a la que se enfrenta la humanidad este siglo, a excepción de la IA». Es, además, director ejecutivo de Tesla, empresa dedicada a la fabricación de vehículos eléctricos. Sin embargo, también ha firmado declaraciones engañosas, como cuando aseguró en junio que la agricultura «no tiene un impacto significativo» en el clima. Además, también amplifica de forma recurrente mensajes de conspiranoicos de extrema derecha.

No se puede decir que el suspenso de X sea una sorpresa. El pasado diciembre, una investigación de la City University of London desveló que en 2022 se produjeron más tuits y retuits «con terminología escéptica sobre el clima» –850.000 en total– que en cualquier otro año desde la fundación de Twitter en 2006. Otro informe presentado en agosto apunta a que un 48% de los ecologistas han abandonado la plataforma tras la compra de Musk.

Las otras no se salvan

X es la peor parada, pero el estudio no favorece a las otras plataformas analizadas. Youtube obtiene tan solo seis puntos; Facebook Instagram, ocho; y TikTok, nueve. La única que aprueba, si bien por los pelos, es Pinterest, a la que dan 12 puntos, «demostrando que lideran el sector».

Sin embargo, el escenario es alarmante. Climate Action Against Disinformation remarca que la gran mayoría de esos espacios digitales —a los que acuden cada día miles de millones de usuarios de todo el mundo— no tienen políticas eficaces o coherentes para frenar los bulos climáticos. Aunque Youtube, Meta y TikTok han prometido cambios, a la hora de la verdad hay una «falta de aplicación» de normas.

Esta problemática se aceleró con la irrupción de la pandemia del coronavirus y con las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020. El año pasado, las malas perspectivas económicas llevaron a los gigantes de Silicon Valley a cambiar su estrategia y a adoptar recortes masivos de sus plantillas. Muchos despidos adelgazaron los equipos de moderación de contenido, abriendo así las puertas a la desinformación.

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