Un enamorado en el monte y una ex amante, acorralan al acusado del brutal femicidio de Paola Chius

02/09/2023 – 00:00 Policiales

Los dichos de una ex amante despechada y el testimonio de un hombre que estaba con su novia en el monte,  representan hoy la mayor preocupación para el mecánico Javier Beltrán, a quien la Fiscalía atribuye el asesinato de Paola Teresita Chius, ahorcándola con un precinto.

Paola desapareció el 6 y fue hallada muerta el 9 de agosto. Vivía en Añatuya, y su cuerpo fue descartado a 6 kilómetros de Colonia Dora. Tras el asesinato,  Beltrán le habría confiado a una ex amante: «La maté yo y no van a encontrar nada porque lo hice bien». Aquella afirmación obró de disparador y condujo a la receptora derechito a una comisaría.

Urgente, el fiscal Ezequiel Bustamante se aferró con uñas y dientes al móvil «pasional». Dos veces recibió el relato de la ex pareja de Beltrán, en quien deposita y sustenta su confianza en los tribunales añatuyenses.

Según esa línea, Beltrán mató a Chius y trasladó su cuerpo en una EcoSport (de un cliente) y se deshizo de él en el monte.

En el entramado del rompecabezas fiscal, aparece otro testigo. Un hombre que mientras estaba con su novia en el monte, habría advertido retirarse a una EcoSport solo con su conductor, sin acompañante alguno. En la lógica del fiscal, era Beltrán que ya había dado muerte a Chius y se alejaba del cuerpo.

Sin embargo, a la inversa de su teoría, emergen clave las pruebas científicas: descartaron sangre en la EcoSport. Lo contrario habría sepultado la estrategia de la defensa, a cargo de Roxana Ledesma y Gabriel Toloza.

También subyace todo un misterio las últimas horas de Chius y su actividad en su celular. El aparato fue incautado por la policía desde su casa. Aún no fue posible establecer su contenido. Mucho menos, confirmar las características de la «relación» entre Chius y Beltrán: «Teníamos un vínculo y sexo casual», declaró el mecánico ante el fiscal. También habló de dinero.

Mal que les pese a los actores, cada crimen siempre es tamizado en un contexto. Y en la historia de Chius y Beltrán, aún no se vislumbra el porqué, menos el para qué. Si la lógica fiscal fuese la acertada, Beltrán ultimó a Chius porque se negaba en retirarse de su casa, es decir alejarse de su pareja, un funcionario policial, con quien al parecer habían vuelto a convivir tras años de separación.

Sin embargo, de ser real ese móvil, ello elevaría de «rango» el sentimiento al menos de Beltrán hacia Chius, lo cual podría agravar su situación judicial.

Aspectos clave de un crimen con un solo sospechoso

La EcoSport era propiedad de una maestra, cliente de Beltrán. Se sabe que en aquellos días el mecánico la instó para que la retirase de su taller.

Un camionero habría visto a una pareja discutiendo, a la vera de la ruta, en teoría el 7 de agosto. Se ignora si individualizó a los dos protagonistas.

Según los testigos, el mecánico habría quemado objetos en su casa entre el domingo 6 y madrugada del 7 de agosto.

Habría cámaras de seguridad que sitúa a Beltrán con Paola Chius al menos el domingo 6. De allí se aferra el equipo fiscal para convertirlo en solitario sospechoso.

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