Obsesionado con el expediente, Lázaro Báez ya presiente una nueva condena por corrupción

Lázaro Báez coincide con Cristina Kirchner en un concepto. “Como ella dijo, esto es político y la sentencia ya está escrita”, deslizó en una conversación esta semana. El martes próximo el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) leerá el veredicto en el juicio por el presunto direccionamiento en la obra pública vial en Santa Cruz.…

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Lázaro Báez coincide con Cristina Kirchner en un concepto. “Como ella dijo, esto es político y la sentencia ya está escrita”, deslizó en una conversación esta semana. El martes próximo el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2) leerá el veredicto en el juicio por el presunto direccionamiento en la obra pública vial en Santa Cruz.

No es la primera vez que el contratista K afronta una situación semejante: pesa sobre él una condena a doce años por lavado de dinero. Aguarda la decisión de los jueces acompañado de su pareja, siguiendo programas de política y con una revisión constante del expediente.

El silencio fue la estrategia judicial de Lázaro Báez durante este juicio que puso bajo la lupa a su firma insignia, Austral Construcciones (ACSA) y cómo a través de la misma se convirtió en proveedor del Estado.

El Tribunal Oral Federal 2, integrado por Andrés Basso, el presidente Jorge Gorini y Rodrigo GIménez Uriburu.

También se expusieron los múltiples y millonarios negocios que tejió a través de la misma compañía, con Néstor y Cristina Kirchner. ACSA se convirtió en una síntesis: el patrimonio del empresario creció un 12.000% mientras que el de ACSA un 45.000%.

Después de más de tres años y medio, el juicio en el que se reiteró por parte de la Fiscalía y muchos testigos, la relación que Báez mantenía con los Kirchner como partes de una misma ecuación, llega a su fin.

El ex socio comercial de la vicepresidenta conoce el circuito: palabras finales por la mañana, un cuarto intermedio y finalmente, la lectura del veredicto.

Algo similar afrontó en febrero de 2021 cuando el Tribunal Oral Federal 4 (TOF 4) lo condenó a doce años de prisión por haber lavado 55 millones de dólares en el caso conocido como la Ruta del Dinero K. Para esas operaciones fue indispensable contar con Austral Construcciones.

A días de escuchar el fallo, Báez mantiene la premisa en su fuero más íntimo de que la “sentencia ya está escrita porque es todo político”. Bajo ese concepto, niega cualquier acusación. Defiende el rol de Austral Construcciones en suelo santacruceño y para ello, repite otro planteo: “La empresa le dio trabajo a 3.000 familias”.

Los días previos a oír el veredicto el contratista patagónico, mantiene asiduas conversaciones con su abogado -Juan Villanueva-, su fuente de consulta primaria. Con el expediente en manos, releyendo constantemente cada parte de la acusación que derivó en un pedido de condena por parte de la Fiscalía de doce años, realiza preguntas constantemente.

Conoce la causa, conoce las rutas cuestionadas y bajo investigación, sigue también el devenir de su empresa, la que supo ser adjudicataria de 51 licitaciones por $ 46.000 millones y que está en plena etapa de remate de sus bienes en el marco de la quiebra que lleva adelante la justicia comercial. Ese tema le molesta, reclama que le “robaron” la empresa y que la “llevaron a la quiebra a propósito”.

Lo cierto es que el común denominador en todos los expedientes judiciales que afronta, es su constructora y los movimientos de fondos de la misma con un nexo directo con el matrimonio Kirchner y con otro antecedente: 24 rutas en suelo santacruceño sin concluir. Para eso también tiene otro responsable: el gobierno de Mauricio Macri.

Con ese rompecabezas de argumentos cree que lo que se vendrá es una nueva condena, aunque le añade un reclamo más: a las faltas de prueba para sostener las presuntas irregularidades en los contratos viales, Báez sostiene que él es el único en el expediente que no es funcionario “yo no decidía sobre los procesos ni sobre el dinero”, repite cada vez que puede.

Este tiempo en el que cumple el arresto domiciliario en un domicilio del Gran Buenos Aires, es acompañado por su novia Claudia Insaurralde. Cada visita que recibe Lázaro Báez tiene que ser informada al Tribunal que tiene a su cargo la supervisión de su prisión preventiva.

En el día a día, Báez convive con la custodia de las fuerzas federales instaladas las 24 horas en el acceso al domicilio, responsables de controlar todos los movimientos de la propiedad que cuenta con un jardín al que le dedica varias horas el empresario que se dedicaba a la construcción.

A esa cotidianidad, casi inalterable, el dueño de Austral Construcciones le añade un rutina televisiva, en la que no se pierde cuanto programa de política pueda ver. Eso se convierte en las charlas obligadas con quienes van a visitarlo, incluidos sus abogados.

Utilizando sus análisis políticos como contexto, sostiene que en el juicio no hay ninguna prueba de cargo que pueda sustentar una condena, pero espera una sentencia acusatoria una vez más. No explica, sin embargo, cómo se convirtió en empresario de la construcción, cómo hizo para no perder nunca ni una sola licitación, cómo logró levantar un emporio de veinte compañías. El silencio se impone como estrategia.

¿Otra mala noticia?

Metido de lleno en sus causas, sabe que en poco tiempo podría recibir otra mala noticia: la Cámara de Casación estaría cerca de confirmar la condena por lavado de dinero en la que dos de los tres jueces del Tribunal, sostuvieron que esos fondos provinieron de las presuntas irregularidades de obra pública vial.

Lázaro Báez con Julio De Vido, en el primer día del juicio. Foto Federico López Claro.

Metido en sus causas de lleno y casi obsesivamente, pide a sus abogados que le expliquen todo, incluso cómo van a defenderlo, “participa, opina de la estrategia siempre”, explicó alguien que conoce de cerca la cotidianidad de Báez.

Algo que lo perturba por estos días es la discusión por la división de bienes con su ex esposa, Norma Calismonte, la madre de sus cuatro hijos. El pasado viernes el juez de familia de Río Gallegos que lleva adelante el trámite, pidió autorización para analizar todos los bienes incluidos en el caso de la Ruta del Dinero K.

La mayor inquietud es cómo se va a resolver esa discusión. “A Norma hay que darle lo que corresponde”, repite y sostiene que su enojo es con el abogado que no la asesora de la mejor manera. Ya firmaron un acuerdo por más de 1.600 millones de pesos por la división de 85 propiedades y la participación accionaria de 21 empresas.

Parte de esa riqueza es la que la justicia pone en discusión y una porción de la misma, conduce siempre al Lázaro Báez a los negocios celebrados con Cristina Kirchner con quien comparte el pedido de condena más alto en el caso Vialidad que vivirá sus horas finales el martes desde las 17 horas.