Con los autos aún”prohibidos”, cada vez son más la mujeres empoderadas en la Fórmula 1

La imagen es icónica: Virginia Williams se subió al podio del Gran Premio de Gran Bretaña el 13 de julio de 1986 para recibir el trofeo del constructor tras la victoria de Nigel Mansell. Así, se transformó en la primera mujer en hacerlo, aunque no fue por ser la responsable de la escudería; su esposo…

con-los-autos-aun”prohibidos”,-cada-vez-son-mas-la-mujeres-empoderadas-en-la-formula-1

La imagen es icónica: Virginia Williams se subió al podio del Gran Premio de Gran Bretaña el 13 de julio de 1986 para recibir el trofeo del constructor tras la victoria de Nigel Mansell. Así, se transformó en la primera mujer en hacerlo, aunque no fue por ser la responsable de la escudería; su esposo acababa de salir de la clínica donde había estado cuatro meses debatiéndose entre la vida y la muerte por un accidente automovilístico que lo dejó tetrapléjico.

La Fórmula 1 de ahora no es muy distinta de aquella en cuanto a lo que concierne al género: ninguna mujer corría entonces ni lo hace ahora -solo hubo de forma esporádica hasta los ’90-. Pero sí aparecieron figuras femeninas fuertes en los equipos de la actual parrilla.

¿Les costó más que a los hombres ocupar esas posiciones? Seguramente. Incluso, Claire Williams fue la última jefa de un equipo, cargo que asumió en 2013, dejó a mediados de 2020 y por el que afrontó los prejuicios de estar ahí porque era la hija de Frank Williams y por el machismo de un deporte dominado por hombres. Pero no solo lo sufrió en el paddock; también puertas adentro, en su propia familia.

El libro que Virginia Williams escribió sobre el equipo de F1 antes de morir.

“Como estratega -asumió Hannah Schmitz, la ingeniera principal de estrategia de Red Bull en una charla en el canal de YouTube del equipo- tengo la responsabilidad de decirle a muchas personas qué hacer y tienen que escucharte, por lo que se debe construir un lazo de confianza y creo que, como mujer, desafortunadamente fue lo más complejo. Pero ahora tengo ese respeto y espero que otras mujeres jóvenes que quieran entrar en el deporte vean que pueden hacerlo, que las van a aceptar y así veremos más diversidad”.

Schmitz, graduada en Cambridge con un máster en ingeniería mecánica y desde 2009 en la escudería austríaca, debió demostrar que estaba capacitada para tomar decisiones importantes. Pese a que comenzó como pasante en la estructura de modelado y simulación, pronto pasó a formar parte del equipo de estrategia.

“Trabajé en dinámica de autos, pero sentí que realmente quería una conexión más directa con las carreras y surgió el cambio de departamentos”, dijo la británica que lleva 13 años en el equipo y que saltó a la fama en el Gran Premio de Brasil de 2019, cuando tomó una decisión arriesgada que pocos se habrían atrevido, entre ellos Christian Horner, su jefe. “Ella eligió la estrategia correcta y sentí que lo correcto era invitarla a que fuera a recoger el trofeo de los Constructores. Todo el crédito fue de Hannah”, dijo el director deportivo entonces.

¿Qué pasó en Interlagos? Schmitz llamó a Verstappen en la vuelta 55 durante la primera neutralización para cambiar los neumáticos, pese a que el neerlandés era el puntero. La detención, claro, no estaba planeada y era idea de Hannah, quien confió en su intuición por los apenas dos segundos de ventaja sobre Lewis Hamilton (Mercedes). Le salió bien, porque aunque el inglés ganó esa posición, cinco giros después, ambos con neumáticos medios, Max lo superó en el relanzamiento y logró el triunfo, por más de seis segundos sobre Pierre Gasly y con el luego heptacampeón en el tercer lugar tras un choque con Alex Albon, el otro piloto de Red Bull en aquel momento y entonces segundo a una vuelta del final.

“Fue un momento increíble, especial, el pináculo de mi carrera. Acababa de volver a trabajar después de tener mi primer hijo, así que fue algo muy importante para demostrarme que estaba nuevamente plena para realizar el trabajo”, relató la ingeniera que ahora tiene 37 años.

Hannah Schmitz con el trofeo de Brasil de hace tres años, cuando fue clave. Acababa de ser madre y sentía increíblemente que tenía que demostrar estar a la altura de su trabajo. Foto: Gentileza Red Bull

Aunque no siempre se da una decisión unilateral y sorprendente. Por el contrario, la tarea de los ingenieros se desarrolla en la previa y durante la carrera, en la que hay que recopilar y sintetizar información en tiempo real. Antes de llegar al circuito, las simulaciones que realiza el equipo que comanda con Will Courtenay -con quien alternan las presencias en los circuitos- implica qué puede ocurrir con las gomas, cómo podrían ser los sobrepasos y cómo se adaptarán a las pistas y qué ritmos de carrera tendrán tanto sus pilotos como los otro.

“También se modela si hay accidentes en diferentes puntos de la pista y en diferentes momentos de la carrera, se consideran las previsiones meteorológicas con lluvia ligera o intensa… El día de la carrera podemos utilizar esos datos para calcular con escaso riesgo de error las variables. Podemos estar escuchando la radio de cada equipo, ver las imágenes on board de cada piloto, las estadísticas en detalle y entregar esa información al muro en segundos, sin demora. Es como si estuviéramos trabajando todos en la misma habitación”, detalló quien está en esas reuniones previas a la carreras que se hicieron famosas en Netflix (en la serie Drive to Survive) y en las que están pilotos e ingenieros junto a Adrian Newey y Christian Horner, los hombres más fuertes de Red Bull.

Otra de las presencias fuertes del equipo es su asesor, el doctor Helmut Marko, quien dijo después del reciente GP de Mónaco, donde Checo logró su primera victoria en Red Bull: “Estoy orgulloso de todo el equipo, pero especialmente de Hannah. Por supuesto que ella recibe mucha información, pero mantuvo la serenidad y esperó para tomar la decisión correcta. No solo nos permitió ganar con Checo, si no también poner a Max por delante de (Charles) Leclerc”.

“Creo que nuestra tarea -reconoció Schmitz- es increíblemente emocionante. En una fracción de segundos se toma la decisión y luego pasan otros 20, lo que no parece demasiado tiempo, pero que, en una carrera, sentada en el borde de una silla y esperando a ver si lo que hiciste valió la pena, puede parecer toda una vida”.

Ruth Buscombe, de princesa a ingeniera

No es, sin embargo, la única en el paddock. Ruth Buscombe es la Jefa de Estrategia de Alfa Romeo. Graduada con honores en la Universidad de Harvard, primero trabajó en Ferrari hasta que en 2015 se mudó a Haas y un año después se fue a Sauber, actualmente Alfa Romeo. Su puesto es equiparable al de Adrian Newey en Red Bull y está permanentemente en el paddock.

Al frente. Ruth Buscombe junto a Mick Schumacher camina el circuito alemán durante la temporada pasada. Foto EFE/EPA/RONALD WITTEK

“Aunque había mujeres trabajando en Fórmula 1, no las podías ver y es muy difícil ser lo que no podés ver. Pasé de querer ser una princesa a querer ser una ingeniera en Fórmula 1, no hubo punto medio. Siempre amé las matemáticas en la escuela. Cuando me di cuenta de que podía usarlas en el deporte y la competencia, fue lo mejor del mundo para mí”, le dijo a ESPN el año pasado.

Su inspiración, claro, salió de dos legendarios ingenieros hombres, como Paddy Lowe y James Allison, Y faltaba un modelo femenino a seguir. “Fui muy afortunada que cuando me presenté en la escuela secundaria a los 11 años, la hija de mi maestro de matemáticas estudiaba ingeniería en Cambridge y era mi heroína. Fue cuando pensé: ‘Si ella puede hacerlo, entonces yo puedo hacerlo’. Ella pasó a ser piloto y es una mujer brillante, tal vez su nombre no es tan famoso como el de James Allison, pero Emily Todd fue mi inspiración”, contó en una entrevista reciente.

Su llegada al equipo, sin embargo, fue a raíz de otra mujer. “Cuando me contrataron -resaltó- la directora del equipo era una mujer (Monisha Kalternborn, quien estuvo hasta 2017)”.

“Creo que existe un sesgo inconsciente. Creo que si le preguntaras a todos en la F1 y los resultados fuesen anónimos, probablemente dirían que como resultado de su crianza deben desafiar sus propias creencias y su propia percepción de lo que hace un ingeniero. Eso no es necesariamente solo masculino, se aplica a las mujeres. Todos debemos asegurarnos de no entrar a un cuarto con sesgo inconsciente y crear opiniones sobre alguien por su aspecto físico, el color de la piel, sus creencias o a quien aman, y es un problema unánime que comparten todos los deportes y todas las empresas. Solo va a mejorar si todo el mundo deja su privilegio a un lado y se enfoca en ser consciente del prejuicio y una vez estés consciente de ello tienes oportunidad de desafiarlo”, consideró.

Mercedes no es solo el “Black Lives Matters” de Hamilton

Ya sabrá de eso Mercedes, donde la técnica de túneles de viento fue obra de Kathryn Richards, una “gran admiradora de Michael Schumacher en aquel entonces”. Su acercamiento se dio de chica al ver aviones en un aeropuerto y se amplió a los autos de Fórmula 1 cuando su papá la llevó a Silverstone en 1986 para ver un Gran Premio.

Lo siguiente que hizo -y que definió su vida- fue anotarse en ingeniería aeroespacial y hacer un doctorado en aerodinámica vehicular. “Quería ir a la fábrica de Benetton y ver los túneles de viento. Escribí una carta y la leyó un hombre llamado Willem Toet [aerodinamista australiano de la F1 y ahora gerente de ventas en Alfa Romeo] y respondió: ‘sí, ven y trae un invitado'”.

Ahora, según la define su cuenta de LinkedIn, es “técnica de pruebas de túnel de viento” para el equipo de Fórmula Uno Mercedes-AMG Petronas. “He estado en mi puesto actual durante casi 15 años y antes de eso trabajaba en el Instituto de Meteorología de la Universidad de Hamburgo, Alemania, observando el flujo de viento alrededor de edificios con calefacción. Tengo una licenciatura en Ingeniería Aeroespacial y un doctorado que analiza la influencia de la aerodinámica en la dispersión de la contaminación alrededor de un vehículo de carretera. También soy Embajador de la organización benéfica Dare to be Different”, amplió en una web especializada en ingeniería.

“Mi función principal como técnico de pruebas en el túnel de viento es hacer funcionar el túnel de viento y brindar un servicio a los especialistas en aerodinámica para que puedan mejorar el rendimiento del auto de carrera. Para ser honesta, no hay un día típico real. En cualquier turno, mis funciones pueden abarcar desde operar el túnel, realizar el mantenimiento preventivo, revisar los datos y diagnósticos del túnel para garantizar que todo funcione correctamente y redactar/actualizar los procedimientos operativos”, agregó.

Por entonces, Mercedes llevaba seis de sus ocho campeonatos de constructores ganados consecutivamente. “Ser parte de un equipo tan increíble y ganar seis campeonatos mundiales seguidos me da un inmenso sentimiento de orgullo. Saber que he contribuido a tal logro haciendo el trabajo que amo es una sensación increíble. Sin embargo, si hubiera un momento destacado, sería ganar el campeonato contra viento y marea cuando éramos Brawn GP. Ese fue un año de cuento de hadas“, resaltó sobre lo ocurrido en 2009 la única técnica de túneles de viento en el deporte que solo tiene la compañía de algunas aerodinamistas en el equipo.

Y aunque esa situación no la molesta, ella sí ha inspirado a más mujeres a estudiar materias STEM y ha contratado mujeres para colocaciones y experiencia de trabajo con la esperanza de que se presentarán más. “Nunca he tenido problemas, me llevo bien con los hombres, casi que soy como uno de ellos y a veces actúo como ellos. También he conseguido exponer a mujeres jóvenes a la experiencia de trabajo. Una de ellas quiere ser una piloto, otra quiere ser una mecánica. Así que dentro de esa perspectiva, ha marcado una diferencia en las trayectorias profesionales de algunas personas”, valoró.

Angela Cullen, siempre cerca de Lewis Hamilton. Foto Umit Bektas/Pool via AP

En Mercedes, donde Hamilton buscó en el último tiempo promover la diversidad, está también Angela Cullen, la clave física y mental del éxito del inglés en la Fórmula 1. En 2016, se transformó en la primera fisioterapeuta en trabajar con un piloto de Fórmula 1. “La mayor sorpresa es el hecho de que trabajo en el automovilismo -admitió-. Históricamente, los pilotos han tenido entrenadores de fuerza masculinos y creo que yo fui la primera fisioterapeuta y definitivamente la primera mujer en participar”.

La neozelandesa de 47 años le dio estabilidad física y mental al heptacampeón inglés, que cambió los hábitos de comida y se hizo vegano en 2017. También aplicó el programa de salud de la NASA, con especial énfasis en el sueño para vencer el jet lag; y logró que el piloto se aislara de lo extradeportivo que sucede cada fin de semana en el paddock, donde lo asiste en cada necesidad: desde llevar su casco hasta hacer running en alguno de los paradisíacos lugares que comparten gracias al automovilismo.

Antes, tras obtener a los 22 años un título en Ciencias de la Salud y Fisioterapia, se fue a trabajar a Londres. “Mi primer trabajo de práctica privada fue cerca de Crystal Palace, el hervidero de atletas de pista y campo de clase mundial del Reino Unido. Estoy muy agradecida por esta oportunidad, que me llevó rápidamente al mundo de los deportes de alto rendimiento”, valoró. Si bien trabajó con atletas de resistencia y del equipo británico de triatlón, su misión se enfocó en los velocistas de 100 y de 200 metros. En 2004 formó parte de la delegación de Gran Bretaña en los Juegos Olímpicos de Atenas, donde el 4×100 masculino ganó el oro.

Sin embargo, dos años después dejó todo y emprendió un viaje en bicicleta por Sudamérica, que cambiaría su forma de ver la vida. Regresó a su país y asumió el cargo de asesora senior de servicios de rendimiento en deportes de alto rendimiento en Nueva Zelanda hasta 2010 hasta que se animó a la Fórmula 1, tras su paso por la academia Hintsa Performance, creada por el doctor finlandés Aki Hintsa, quien guió a Hamilton en el inicio de su carrera.

La pelirroja que comanda lo que se dice (y lo que no) en Ferrari

Silvia Hoffer en un acto de Ferrari en 2020. Foto AFP

Su cara se hizo famosa en la serie de Netflix, aunque Silvia Hoffer es mucho más que una participante peculiar en su rol de directora de comunicación de Ferrari, lugar al que llegó en 2019 a partir de una serie de cambios en la Scuderia, que involucraron la salida de Alberto Antonini tras cuatro años en el puesto y la llegada también de Mattia Binotto por Maurizio Arrivabene.

En Drive to Survive se observa cómo de ella depende lo qué comunicarán y de qué forma lo harán los pilotos, herramientas que aprendió más de su experiencia que de su carrera como arquitecta en Milán, mucho antes de entrar al mundo del automovilismo, donde es una de las mujeres más experimentadas de la Fórmula 1, ya que antes estuvo en Minardi, Williams y McLaren.

Es que la comunicación no era ajena a su mundo. Hija del periodista italiano de RAI Ettore Frangipane, Hoffer llegó a la F1 en 1997 a través de Minardi, estuvo más de 10 años en Williams y fue durante ocho años la jefa de prensa de McLaren, donde cuidó de cerca la imagen de Fernando Alonso, además de trabajar con Lewis Hamilton, Jenson Button, Kevin Magnussen y los latinoamericanos Juan Pablo Montoya y Sergio Pérez.

El techo de cristal

Aunque además de Schmitz, Buscombe, Richards, Cullen y Hoffer, estén entre las mujeres de peso de la categoría Gill Jones, jefe de electrónica en pista de Red Bull Racing; Kim Stevens, ingeniera aerodinámica de Mercedes; Victoria Vowles, Directora de Servicios de socios de Mercedes; Marga Torres Díez, ingeniera de motor de Mercedes; Britta Seeger, miembro de la junta directiva de Daimler AG; Bernie Collins, ingeniera de estrategia de Aston Martin; Holly Chapman, ingeniera de motor de Mercedes; y Stephanie Travers, ingeniera de pista de fluidos en Mercedes y la primera mujer afroamericana en subirse a un podio para recibir el trofeo de constructores, el Reporte de Brecha Salarial de Género 2021 de la Fórmula 1 señala que solo el 32% de los trabajadores son mujeres.

Recientemente, ESPN hizo un sondeo de las 10 escuderías y quedó claro que Mercedes tiene la fuerza laboral más grande con alrededor de 1.000 empleados, de las cuales apenas 117 son mujeres y el 31% ocupan puestos directivos, lo que se reduce en el equipo de competición, con cuatro en el equipo central y 20 en la fábrica.

Pese a eso, es bastante más que la media. Haas, que emplea solo 167 personas, tiene 15 mujeres, mientras que McLaren lleva habitualmente cinco entre las 66 personas que viajan a las carreras.

Alfa Romeo y Aston Martin aparecen como una excepción a la regla por Ruth Buscombe y Bernardette Collins, respectivamente, como ingenieras de estrategia, parecido a lo que ocurre con Hannah Schmitz, la ingeniera principal de estrategia de Red Bull, aunque ella debe intercalar su presencia en el paddock con el director de estrategia de carrera, Will Courtenay.

Sin embargo, la FIA se encuentra comprometida también a que esa situación sea cada vez más normal. Con la presidencia de Jean Todt y a través de la Comisión de la Mujer, se lanzaron programas como Girls on Track -para promover jóvenes pilotos mujeres- y Engineer Your Career – A World of Opportunity in Motor Sport (Diseñe su carrera: un mundo de oportunidades en el automovilismo), destinada a animar a un mayor número de mujeres a dedicarse a la ingeniería y volcar sus conocimientos al deporte.

“Sabemos que en el pasado hubo mujeres pilotos, aunque tristemente no por muchos, muchos años. Sea algo de mujeres o no, no hay muchas de nosotras en posiciones orientadas al público, si las hay. Creo que esa es, para mí, siempre una de las cosas más interesantes sobre la Fórmula Uno. Es que no hemos hecho lo suficiente para abrir el acceso y resaltar las mujeres que trabajan en el deporte, que siempre las ha habido, que de hecho es un gran lugar donde las mujeres pueden trabajar y construir una carrera“, definió Chloe Targett-Adams, que hace más de una década se unió a la Fórmula Uno como una abogada corporativa y ahora es directora global de la promoción de carreras.

Sin promotoras desde 2018, cuando Liberty Media asumió como nuevo propietario de la F1, las mujeres dejaron ese rol machista y cada vez es más frecuente verlas en el paddock vestidas igual que sus compañeros y con (casi) las mismas oportunidades. 

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA