La Mona Jiménez cumple el sueño del tributo en vida

La Mona, como lo apodan desde la adolescencia, tiene ya 71 y más de medio siglo con la música. El máximo referente del cuarteto cordobés cuenta 90 discos publicados, más de 36 millones de copias vendidas. “Tengo más de 1200 canciones grabadas y 200 hits”, celebra Juan Carlos Jiménez Rufino, que acuñó su pseudónimo artístico…

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La Mona, como lo apodan desde la adolescencia, tiene ya 71 y más de medio siglo con la música. El máximo referente del cuarteto cordobés cuenta 90 discos publicados, más de 36 millones de copias vendidas. “Tengo más de 1200 canciones grabadas y 200 hits”, celebra Juan Carlos Jiménez Rufino, que acuñó su pseudónimo artístico a su pesar.

“A los 10 años me metí en un ballet folclórico y estuve hasta los 13. Fui segundo bailarín de malambo, pero dejé porque no me gustaba que me dijeran ‘La Mona’. En el barrio me decían así y a mí me dolía porque yo quería ser Tarzán, ese era mi sueño. Tenía mi árbol en la casa y de ahí le tiraba flechas a la gente del barrio que pasaba. Un día me dijeron ‘vos sos Tarzán, el rey del barrio’. Pero después me decían ‘La Mona’ y es una injusticia… Mirá la pinta que tengo” ser ríe al recordar sus inicios y cómo le llegó el mote con el que hizo toda su carrera.

Debutó como cantante del Cuarteto Berna a los 15 años, después de ganar un casting entre 40 postulantes, y grabó con dicha agrupación cinco discos. Pero dejó la banda al tiempo: no lo dejaban bailar, y además ganaba muy poco: “cantaba sólo por el sandwich y gaseosa”, contó en tiempo después.

Papá me regaló una guitarra eléctrica e hice un grupo de rock. Dejé de bailar folclore porque cuando caían los muchachos, que subían por la tapia de la casa me gritaban: ‘¡Mona, sacate esa bombacha que vamos a jugar al fútbol!’ Entonces, un día llegué a mi casa, me saqué la ropa, la bombacha, las botas y nunca más bailé folclore”, reveló.

Cuando tenía tan 17 años falleció su padre, la empresa local de energía eléctrica (EPEC), le ofreció el mismo puesto para hacerse cargo de mantener a la familia. Pero él se negó: “Le dije a mi mamá: ‘No voy a entrar ahí, yo voy a seguir cantando y voy a triunfar’. Ella me respondió: ‘Hijo, vas a andar pasando la gorra en las peñas…’ Pero le dije: ‘No, estás equivocada, voy a ser un cantante ganador’”.

Con su tío Coco Ramaló y el Cuarteto de Oro giraron por todo el interior. Y el vínculo artístico duró más de una década, hasta que se independizó como solista a los 33 años. Comenzó por animar bailes en la periferia de la capital provincial, hasta que el club Sargento Cabral lo contrató para sus trasnoches.

“Cuando me metí con ‘El Cuarteto de Oro’, estuve 11 años. Desgraciadamente, fueron los 11 años más tristes de mi vida. La persona que estaba conmigo, que era socio, era el hombre que estaba con la hermana de mi mamá. Me mintieron… Estuve trabajando gratis para ellos”, recuerda sobre esos años.

Pero con la desvinculación y su esposa como manager, llegarían sus primeros hits: “La flaca Marta” del disco “Para toda América”, le permitió comprarse autos y edificar su casa el Barrio Residencial del Cerro de las Rosas. A partir de allí viviría su época dorada hacia fines de los años 80: en 1988 debutó en Buenos Aires en el Microestadio de Atlanta; luego copó el Luna Park; y en 1989 tocaría en Cemento.

Los 90 vivirían luego el éxito del cuarteto a la par de la cumbia, La Mona presidiría también la inauguración de más de diez bailantas en Buenos Aires. Llegaría de la mano su éxito internacional, en España, presentándose en Madrid, Velencia y Cádiz, y en Estadios Unidos: Nueva York, Chicago y Houston.

Participaciones en programas de televisión, una revista teatral en Carlos Paz y más. Y nada cambiaría durante los 2000, más que su voluntad de seguir grabando y probando el mix del cuarteto con otros géneros: su disco número 65, “El Agite”, fue lanzado a mediados de 2000, alcanzando los primeros puestos en los ranking musicales con temas como “Me muero por ella”, “El Agite” y “Zona Roja”, entre otros.

Grabaría canciones con Charly García, Fito Páez, Calamaro, Manu Chao y Palito Ortega, entre otros muchos. Incluso una versión cuartetera del Himno Nacional (en 2020). Y tocaría en incontables festivales (del Lollapalooza al Cosquín Rock), hasta tener los propios. Primero fue el Monapaliza en su honor, el 8 de diciembre de 2018 en el Estadio Malvinas Argentinas de Buenos Aires. Y luego el “Bum bum”, donde este año le rindió tributo elegante.

De camino a sus 100 álbumes, hoy el máximo referente de la música popular cordobesa, tendrá show en el Obelisco. “Estoy feliz, tengo contento el corazón, salta de alegría. Hace muchos años canté en el Obelisco cuando se despidió Julio Bocca, canté Balada para un loco, pero esta vez voy a estar con mi grupo de cuarteto, que somos 13, y vamos a hacer cuarteto. El domingo la gente me va a dar tanta alegría que quizá se me escapa un lagrimón”, adelantó La Mona.

“La Mona se presenta este domingo 29 de mayo a las 17hs en el Obelisco. Pensamos ese horario justamente para que la gente pueda volver tranquila a su casa, incluso para quienes vienen de otras partes del país”, refrendó Enrique Avogadro, Ministro de Cultura de la Ciudad.

“Es un artista popular gigantesco y para nosotros es una enorme alegría poder realizar este homenaje en vida. Sabemos que mucha gente va a querer verlo y con el Obelisco de fondo va a ser un marco único, con una logística pensada para que sea un disfrute para todos”, insistió el ministro.  “Quiero agradecer a la Ciudad de Buenos Aires por este homenaje en vida que me hacen”, contestó Jiménez emocionado, y con la promesa de fiesta.

“No me puse a buscar temas raros ni nada. Voy a hacer todos los éxitos … Vamos a los bifes para que la gente se divierta. Todos los hits: Federal, Marginal, Tinta China, Beso a Beso, El vino, Celosa…”, enumera el incansable prócer del cuarteto.

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por R.N.

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