Un niño que trabajó en Tiburón es el nuevo jefe de policía de la isla donde se filmó la película de Steven Spielberg

Otra vez el viejo duelo: realidad vs. ficción. O casi… Basta pensar en Tiburón, el clásico de Steven Spielberg, y es automático: el “¡chan chan! ¡CHAN CHAN!” empieza a sonar adentro nuestro. Y es que por estas horas, un personaje de la película se conecta con la vida real. Se trata de Jonathan Searle, flamante jefe…

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Otra vez el viejo duelo: realidad vs. ficción. O casi… Basta pensar en Tiburón, el clásico de Steven Spielberg, y es automático: el “¡chan chan! ¡CHAN CHAN!” empieza a sonar adentro nuestro. Y es que por estas horas, un personaje de la película se conecta con la vida real. Se trata de Jonathan Searle, flamante jefe de policía pero no de la isla de Amity (ficción) sino de Martha’s Vineyard (realidad).

Rebobinemos: el éxito de taquilla de 1975 por excelencia, dirigido por Steven Spielberg, está protagonizado por Roy Scheider como Martin Brody, un jefe de policía que busca acabar con un enorme tiburón devorador de hombres con la ayuda de un biólogo marino (Richard Dreyfuss) y un cazador de tiburones profesional (Robert Shaw).

Ambientada en una isla ficticia de Amity, la película fue filmada en la coqueta y exclusiva Martha’s Vineyard.

Con maestría de experto, Spielberg va manejando el suspenso del filme con el acecho de un tiburón asesino al que, en gran parte del filme, más que ver escuchamos: “¡chan chan!” “¡CHAN CHAN!”​, “gentileza” del compositor John Williams, creador habitual de las bandas sonoras de las películas de Spielberg.

El afiche anunciando el estreno de “Tiburón”.

Una escena que muchos recordarán es la parte en la que un par de niños deciden hacer una travesura en el mar: con una aleta de tiburón falsa, tratan de asustar a un grupo de turistas que se están bañando, hasta que se descubre la farsa. Y terminan siendo amonestados por el jefe de policía, Brody.

Juego de espejos

Uno de esos niños era la estrella infantil Jonathan Searle. Y acá entran las curiosas simetrías, ya que Searle -que dejó la actuación por “el llamado de la ley y el orden”- acaba de ser nombrado jefe de policía de Oak Bluffs, un pueblo de Martha’s Vineyard donde se filmó Tiburón.

Searle integra el Departamento de Policía de Edgartown desde 1986 y fue votado para el puesto de jefe de policía el 16 de mayo, según informó el periódico local, el Vineyard Gazette.

Los paralelismos con la ficción dan una vuelta más, dado que el propio Searle debió reprender a un hombre por conducta desordenada por mentir acerca de haber visto tiburones en el área en 2008. Otra vez ficción y realidad…

Roy Scheider es el Jefe de Policía de Amity; Robert Shaw, el cazador de tiburones.

En 2019, para el 44° aniversario del filme, el Departamento de Policía compartió un tributo especial en las redes sociales: “En algún momento podremos mostrar el hecho de que el sargento Searle estuvo en Tiburón. ¡Felicitaciones!”

El padre de Searle, George Searle, fue jefe de policía en Edgartown de 1981 a 1995. Searle le dijo a la Gazette que su nombramiento para el mismo puesto es un honor y dijo: “Es algo en lo que he estado trabajando durante toda mi carrera”.

Costó 9 millones, recaudó casi 500​

Producida por menos de $9 millones, Tiburón obtuvo más de $470 millones en ganancias globales, incluida una recaudación nacional de $260 millones que le valió el primer puesto en la taquilla en 1975, como informó Kate Erbland de IndieWire para el aniversario de la película en 2017.

Tiburón consolidó el término éxito de taquilla, convirtiéndose en el primer largometraje en superar los 235 millones de dólares en ingresos nacionales gracias a su revolucionaria campaña de marketing dirigida a los adolescentes en el verano. La película fue nominada a cuatro premios de la Academia, incluida la de Mejor Película, y ganó tres por sus logros técnicos.

“La película también abrió las puertas a algunos de los elementos menos emocionantes (y menos satisfactorios) del cine de éxito de hoy en día, incluida una inclinación hacia las franquicias, completa con grandes éxitos y grandes decepciones”, escribió Erbland.

Tiburón generó tres secuelas durante un tiempo en el que eso era difícilmente concebible, y mucho menos el status quo, [pero] aún devora todas las imitaciones que inspiró”.

CJL

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