Las 5 maniobras más peligrosas que hacemos los argentinos al volante

Según el ranking global de la empresa internacional de educación vial Zutobi, en 2021 Argentina empeoró su performance y es el cuarto país más peligroso del mundo para manejar. Uno de los factores que más inseguridad vial genera es lo fácil que es obtener una licencia de conducir.Es que a la hora de obtener el…

las-5-maniobras-mas-peligrosas-que-hacemos-los-argentinos-al-volante

Según el ranking global de la empresa internacional de educación vial Zutobi, en 2021 Argentina empeoró su performance y es el cuarto país más peligroso del mundo para manejar. Uno de los factores que más inseguridad vial genera es lo fácil que es obtener una licencia de conducir.

Es que a la hora de obtener el carnet, no suele evaluarse la responsabilidad del conductor en interacción con otros actores de la vía pública. Incluso, conductores experimentados suelen cometer errores inesperados y evitables, automatizando la comisión de conductas temerarias. Los ejemplos se multiplican día a día hasta en las conductas más mínimas como no poner la luz de giro antes de doblar o cambiar de carril. 

Los malos hábitos detrás del volante provocan accidentes, ponen en riesgo la vida propia y la de terceros y todos los años se cobran miles de víctimas fatales.

Según pudo reconstruir Clarín, las maniobras más comunes y peligrosas que realizan los argentinos se basan en el impacto y la frecuencia del nivel de siniestralidad. En este contexto, hay dos cuestiones claves: el incumplimiento de la norma y errores o limitaciones vinculadas a las condiciones psicofísicas y de valoración del riesgo al momento de la conducción.

El empresario aduanero Roberto Juan Patricelli provocó un siniestro vial con dos muertes al conducir a más de 150 km/h y alcoholizado por Avenida Del Libertador. Foto Telam

Los datos fueron proporcionados por el Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), el Observatorio Vial CECAITRA y la Asociación Civil de Luchemos por la Vida.

1.Maniobra de adelantamiento

Aproximadamente, el 45% de las muertes en siniestros viales se producen por choques frontales. “La mayoría se registra por malas maniobras de adelantamiento, como hacer una mala estimación de las distancias del vehículo que viene de frente, y es la que reviste mayor peligro al conducir por todo lo que requiere desde el punto de vista mental y de conocimiento del auto”, le explica a este medio Gustavo Brambati, sub gerente de Cesvi Argentina.

Y agrega: “Por lo general, están vinculadas a los accidentes con víctimas y heridos ya que la estructura del auto no puede contener un impacto de tanta velocidad. En muchos de estos casos es posible identificar el cansancio de uno de los conductores o dificultades en su percepción, especialmente de noche”.

Fabian Pons, presidente de Ovilam, dice que lo recomendable es seguir al pie de la letra lo enunciado en el artículo 42 de la Ley 24.449 (Ley Nacional de Tránsito) y en su Decreto Reglamentario 779/95. “Principalmente, tomar todas las precauciones antes de iniciar el adelantamiento, asegurarnos de contar con el tiempo y espacio necesario para realizar la maniobra. En caso de emergencia, nunca esquivar hacia la banquina de la mano contraria”, aconseja.

La maniobra de adelantamiento en la ruta es una de las más críticas ya que puede terminar en choques frontales.

Por otro lado, Alberto Silveira, presidente de Luchemos por la Vida señala que con el exceso de velocidad se duplica el riesgo de muerte cada 15 km/h. “Las máximas siempre deben respetarse y es muy importante no asumir riesgos innecesarios”.

Facundo Jaime, vocero de CECAITRA, apunta al peligro de los “banquineros”. “Cuando hay mucho tráfico en la ruta, la gente suele usar la banquina como un carril, pero el adelantamiento por esta vía es una de las prácticas más peligrosas. Además, hay una falsa creencia de que acelerando se puede descontar tiempo del viaje”.

2. No respetar la prioridad de paso

El 70% de los siniestros que se producen, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires, acontecen en esquinas o cruces. Se presentan cuando uno de los dos participantes no respetó las reglas de prioridad de paso enunciadas en el artículo 41 de la Ley Nacional de Tránsito. “Debemos tener en cuenta que la prioridad es de quien viene por la derecha y que es ‘absoluta’ salvo en los casos excepcionales”, puntualiza Pons.

En Buenos Aires, los automovilistas no respetan la prioridad de los peatones en las esquinas. Foto Pedro Lázaro

“En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 88% de los conductores no la otorga”, agrega Silveira.

3. Giros sin indicación

Las maniobras de giro o cambio de carril deben ser anunciadas al resto del entorno vial por medio de las correspondientes “luces de guiño”.

En este marco, es muy importante permanecer atento a los espejos retrovisores y considerar los potenciales “puntos ciegos” antes de iniciar la maniobra.

“Hoy en día una de las formas de siniestros más comunes es el choque entre las motos que quieren seguir en línea recta (muchas veces adelantando en forma indebida por la derecha) y otros vehículos que giran en esquinas, entran a estacionamientos o simplemente toman las vías de salida de alguna autopista sin usar la luz de giro”, describe Pons.

Girar en U en lugares donde no está permitido también es un problema. “Esta maniobra atípica es peligrosa porque si la hago con el semáforo en rojo puedo atropellar a un peatón o chocar al vehículo que viene por la calle perpendicular y si la ejecuto en verde, es probable que colisione con los autos que vienen por la mano de enfrente”, describe Jaime.

“Falta empatía para entender que el resto de los involucrados también tienen que conocer la maniobra que uno va a realizar”, enfatiza. Brambati asegura que no respetar las señales de tránsito puede ocasionar choques en semáforos, ingresos a la ruta desde la banquina o retomes para volver en sentido contrario.

4. Distracciones

Los denominados “choques por alcance” que se producen cuando un vehículo impacta al de adelante en su parte trasera, por lo general, se producen a causa de distracciones del conductor del vehículo embistente.

“Si bien los principales agentes distractores suelen ser el celular y otros medios de comunicación electrónicos, no se requiere de ningún objeto externo para conducir distraídos. El simple hecho de estar desconcentrados mientras conducimos por estar pensando en algún problema importante que nos aqueja es suficiente para necesitar más del doble de tiempo de reacción al que habitualmente consumimos ante un evento en el tránsito”, explica Pons.

Los peatones que cruzan la calle mirando el celular también ponen en riesgo su vida y la de terceros. Foto Germán Garcia Adrasti

Silveira pone el acento en la conducción bajo los efectos de alcohol y/o drogas. “Es necesario superar la idea equivocada de que no nos afectan al volante. Un solo vaso de bebida alcohólica disminuye la capacidad de conducción y reacción”, desliza.

“Muchos conductores, sea por patologías o automedicación, consumen fármacos que son contraproducentes a la conducción y pueden generar reacciones intempestivas o aletargadas al riesgo. El estado de cansancio es muy común en ingresos imprevistos a la banquina donde el conductor tiende a hacer un volantazo brusco hacia la ruta lo cual puede conducir a un choque frontal o a un vuelco”, subraya Brambati.

5. No respetar la distancia mínima

Aunque sea a baja velocidad, una frenada brusca puede generar la pérdida del control del auto, un choque y consecuencias graves. “Lo mejor es permanecer siempre atento y con la debida distancia de seguridad para anticiparse a cualquier peligro y poder advertir a los demás conductores con las luces de emergencia”, aconsejan los expertos.

Pons detalla que los choques en los que solo interviene un vehículo son más habituales de lo que creemos. Los motivos son múltiples: excesos de velocidad, fatiga, conducción bajo los efectos de alcohol y/o drogas o simplemente impericia en el manejo. “La conducción exige de una total concentración y de un perfecto estado psicofísico”, enfatiza.

Responsabilidad frente al volante

“Esas maniobras son las que generan mayor siniestralidad grave porque presentan fallecidos o lesionados con al menos una fractura” , define Pons. Para Brambati, ante la ausencia de controles, la sociedad pierde el respeto por las normas sin valorar el riesgo que implica.

Silveira considera que todas estas conductas de altísimo riesgo se ven agravadas en sus consecuencias cuando no se utiliza el cinturón de seguridad con el ajuste correcto. La banda superior debe quedar por encima del esternón y con apoyo en la parte media de la clavícula. La banda inferior debe quedar pegada al cuerpo, sobre los huesos de la pelvis. “La peligrosidad reside en la creatividad de quien transgrede la norma, es decir, el incumplimiento de una regla tiene que ver con la versatilidad de cada usuario para explotar ese riesgo. Va más allá de lo que uno puede imaginar”, reflexiona Jaime.

MG

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA